En Argentina, el 29 de agosto de cada año, se celebra el “Día del Abogado”. Esta fecha fue fijada por la Federación Argentina de Colegios de Abogados, en 1958. Se hizo en homenaje al jurista, escritor y político Juan Bautista Alberdi
Para María Angélica, obtener su título universitario fue solo el prólogo de una de las contiendas jurídicas más innovadoras y revolucionarias de la historia judicial latinoamericana.
Su legado representa la transformación de un sistema normativo que consideraba la idoneidad profesional como un atributo estrictamente masculino. Al desafiar los códigos vigentes, reescribió las pautas de equidad de género en el Cono Sur.
A principios del siglo XX, las aulas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, eran un territorio vedado para el género femenino. Barreda cursó sus estudios bajo un clima de hostilidad constante por parte de profesores y alumnos. A pesar de las burlas recurrentes, su rendimiento académico sobresaliente forzó a las autoridades institucionales a otorgarle el diploma de graduada. El documento llevó la firma del reconocido intelectual Joaquín V. González, una de las pocas mentes abiertas que apoyó activamente su trayecto formativo.
La gran trinchera
La verdadera batalla comenzó cuando intentó inscribirse en la matrícula de la Provincia de Buenos Aires para ejercer la profesión. El Procurador General de la época, Manuel F. Escobar, rechazó formalmente su solicitud alegando una supuesta “minoridad biológica” y argumentando que las leyes vigentes no poseían un espíritu feminista. Según la óptica oficial del Estado, el ejercicio del derecho debilitaría la estructura del hogar. Barreda no aceptó la negativa y elevó su reclamo directamente ante la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.
El máximo tribunal falló a su favor con un recordado voto dividido, en mayo de 1910. Este dictamen sentó las bases jurisprudenciales para la inserción de las mujeres en los tribunales del país.
Una jurista con proyección global
Está brillante abogada defendió activamente a sus clientes en más de 500 juicios civiles y comerciales a lo largo de su carrera. Además, se desempeñó eficazmente como traductora pública de inglés, francés, italiano y portugués. Tuvo una trayectoria excelente y ejemplar. Ejerció activamente los tribunales hasta su retiro definitivo en el año 1952.
Su figura trasciende la mera cronología académica; demostró que los textos constitucionales deben interpretarse con una mirada evolutiva orientada a la inclusión de derechos.
La vocación de esta mujer la llevó a que su tenacidad jurídica le abriera, de manera irreversible, el camino para miles de mujeres en toda la región americana. Otra historia ejemplar en la que deseo que te sientas identificada. Es así?
