Hoy no existe: somos pasado y un proyecto de futuro

«Sartre decía que nosotros hoy somos nada, es decir, hoy somos el resultado de las decisiones del pasado, pero, si ya tomamos esas decisiones, pues, hoy, justo ahora, no somos nada. Lo que somos es un lienzo en blanco en el que se escribirá nuestro yo del futuro, ese que aún no existe».

La vertiginosa carrera hacia los buenos hábitos

«Absolutamente todo lo que pensamos y hacemos fue configurado por la repetición de nuestros hábitos. Esos hábitos se instalaron profundamente en nosotros, logrando que eso que hacemos lo hagamos por instinto, es decir, sin detenernos a pensar en la acción, porque ya es parte de nosotros».

Aprender del viaje es más productivo que conseguir la meta

«Cuando iniciamos el viaje, el viaje hacia ese objetivo o meta, debemos estar conscientes de que no tenemos fecha de llegada […]; el viaje es el proceso, y cada proceso está repleto de aprendizajes diversos, ricos, pobres, incompletos, emocionantes, aburridos, pero, sin duda, que aportan conocimiento y nos ayudan a almacenar lo necesario para afrontar lo que venga en cada frontera que nos toque transitar».

La esclavitud de las cosas

«Hay infinidad de opciones para lograr cambios de estilo de vida, pero basada en mi propia experiencia y en la de personas a las que he acompañado en este proceso, considero que uno de los principales obstáculos, por no decir el principal, es la cantidad de objetos que tenemos, como también su orden y organización».

Cuando analizar demasiado nos paraliza

«Todos los días tomamos decisiones; muchas de ellas (según el ojo de quien las mire), insignificantes, pero otras, de mayor relevancia o influencia en nuestras vidas. Lo cierto es que esto puede generarnos ansiedad y casi nunca estamos preparados para gestionarla».

El lado negativo de ser positivo

«La positividad tóxica se desarrolla bajo un proceso en el que el individuo niega, invalida y minimiza los hechos que giran alrededor de las emociones humanas (insisto, las suyas y las de otros). Entonces, esa aparente actitud positiva ante la vida inmediatamente se transforma en un frente tóxico, ya que lo que en realidad está haciendo es suprimir emociones que todos poseemos, como el resentimiento, la tristeza o el enojo».

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