Había motivos para entusiasmarse. Muchísimos.
La serie creada por Kane Parsons en YouTube no solo redefinió el concepto de horror analógico para una generación entera, sino que convirtió a los Backrooms en uno de los universos más inquietantes nacidos en internet. Sus videos lograban algo muy difícil: generar terror con espacios vacíos, silencios, arquitectura imposible y una sensación permanente de estar perdido en un sueño defectuoso.
Por eso, la llegada de Backrooms al cine era uno de los eventos más esperados del año.
Lamentablemente, la experiencia no termina de estar a la altura de esa expectativa.
No porque la película carezca de virtudes. Las tiene, y muchas. La dirección visual de Kane Parsons sigue siendo extraordinaria. Hay secuencias que transmiten la misma incomodidad hipnótica de sus cortos originales. El diseño de producción, la fotografía y la construcción de espacios liminales son, sencillamente, espectaculares. Algunos pasajes son capaces de generar una sensación de desorientación pocas veces vista en el cine comercial reciente. (The Guardian)
El problema aparece cuando la película intenta explicar demasiado.
Los seguidores de la serie de YouTube probablemente lleguen esperando una expansión natural de ese universo. Sin embargo, el largometraje toma decisiones narrativas que transforman el misterio en algo mucho más convencional. La historia se vuelve extraña, dispersa y, por momentos, difícil de seguir. El argumento parece avanzar en varias direcciones simultáneamente y termina perdiendo parte de la fuerza conceptual que hacía tan poderosa a la obra original.
Paradójicamente, cuanto más intenta contar, menos inquietante resulta.
Lo que en YouTube era una experiencia casi sensorial aquí se convierte en una trama que busca justificar cada rincón del laberinto. Y quizás los Backrooms nunca necesitaron ser explicados.
No somos los únicos en sentir cierta distancia frente a su narrativa. Diversos análisis han destacado la potencia visual del film mientras señalan problemas en el desarrollo de personajes y en la construcción dramática. Algunas críticas mencionan que la película deslumbra más por sus ideas y atmósfera que por la claridad de su relato. (Cadena SER)

¿Qué dice la crítica?
La recepción ha sido positiva, aunque menos unánime de lo que muchos esperaban.
Según datos recopilados por Rotten Tomatoes y reportados por Forbes, la película ronda actualmente el 78% de aprobación entre la crítica profesional. (Forbes)
Medios como The Guardian la calificaron como una obra innovadora que reescribe ciertas reglas del terror contemporáneo, destacando especialmente su atmósfera y capacidad para generar incomodidad. (The Guardian)
Por otro lado, varias reseñas coinciden en que la película puede resultar confusa, excesivamente abstracta o emocionalmente distante para parte del público. Incluso entre los espectadores aparecen opiniones divididas: algunos celebran precisamente ese carácter desconcertante mientras otros sienten que la película se pierde dentro de su propio laberinto. (Rotten Tomatoes Editorial)
Un logro histórico que no necesariamente es una obra maestra
Hay algo imposible de discutir: Kane Parsons ya hizo historia.
Con apenas 20 años, se convirtió en el director más joven en debutar en el primer puesto de la taquilla norteamericana y logró el mayor estreno de la historia para A24. (Rotten Tomatoes Editorial)
Eso merece reconocimiento absoluto.
Y quizás ahí reside la sensación final que deja Backrooms: más que una película completamente lograda, parece el primer paso gigantesco de un cineasta con un talento visual extraordinario que todavía está descubriendo cómo trasladar sus mejores ideas al formato de largometraje.
Hay imágenes que permanecen.
Hay momentos realmente inquietantes.
Hay destellos de genialidad.
Pero también existe la sensación de que el misterio infinito que habitaba los videos de YouTube quedó parcialmente atrapado entre las paredes de una narrativa que nunca encuentra del todo la salida.
Calificación RIDYN: 6.5/10
Una experiencia visual fascinante y técnicamente admirable que expande el universo de Kane Parsons, aunque su relato desconcertante y sus decisiones argumentales pueden dejar especialmente insatisfechos a quienes más amaban la simplicidad aterradora de la serie original.
