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Por Ricardo Sosa | Argentina

“No hay nada más magnífico que hacer arte. Mi experiencia me lo dice así. Nada. Es la cosa más magnífica en el mundo.”

Treinta y siete premios y veintiocho nominaciones nacionales e internacionales (incluyendo la del Oscar a la mejor película en idioma extranjero) son reconocimientos que pocos cineastas han logrado con sólo cuatro largometrajes.

Esta, hasta la fecha, breve producción constituye la obra central del director Andrei Zvyagintsev, nacido el 6 de febrero de 1964 en la ciudad de Novisibirsk, en Siberia, Rusia, a lo que se suma la dirección de un episodio de una serie de televisión y dos cortometrajes.

En la década del ’90 se mudó a Moscú para intentar conseguir trabajo como actor, pero sin éxito. En la capital llegó a tener serios problemas económicos hasta que pudo conseguir trabajo en una productora independiente.

El ofrecimiento para hacer la película El regreso y el éxito obtenido al ganar el León de Oro en el Festival de Venecia del año siguiente, comenzaron a granjearle el respeto y la admiración dentro del mundo del cine de autor.

Entre sus influencias reconoce la de directores como Ingmar Bergman, Andrei Tarkovsky,  Michelangelo Antonioni, Aleksei German y Aleksei Fedorchenko, y la de las obras de Fedor Dostoievski, de las cuales ha sido un asiduo lector.

…Y PINTA EL MUNDO

En El regreso (2002) Andréi e Iván son dos adolescentes que viven con su madre y su abuela en una casa rústica. Andréi es más confiado y decidido, pero Iván es rebelde y temeroso a la vez. Su padre se ha ido de casa hace doce años. Los jóvenes conservan una vieja fotografía guardada en un baúl donde están con él, pero no tienen ningún recuerdo más.

Un día él regresa al hogar. Es un hombre parco y tosco. A poco de su arribo y para sorpresa de la familia, decide llevarse a los niños a una excursión de pesca. Casi inmediatamente surgen los conflictos entre ambos hermanos pero en particular, en relación al padre ya que Iván, el menor, se rebela ante el trato silencioso y violento del recién llegado.

El desconocimiento casi total que tienen los hijos acerca del recién venido, se acrecienta por el miedo que les genera la incertidumbre acerca del destino del viaje, generándose una tensa y trágica convivencia.

En El destierro (2007) Mark está herido de bala en un brazo. Pese a eso puede conducir su auto hasta la casa de su hermano Alex que vive con su familia, donde le extrae el proyectil. Mark le comunica que dentro de unos días se va a ir por un par de meses ya que alguien le encontró un trabajo por el que le pagan bien. A la vez le sugiere a Alex que venda la casa deshabitada que conservan en medio del campo, que pertenecía al padre de ambos, ya fallecido.

A Alex no le gustaría irse a vivir allá, pero sin que se aclaren los motivos concretos, parte con su esposa Vera y los dos hijos, Kir y Eva. Si bien los niños disfrutan del contacto con la naturaleza y se divierten con otros de su misma edad, entre Alex y Vera algo no está bien. Más aún cuando apenas instalados ella le anuncia: “Estoy embarazada. No es tuyo.”

Elena (2011) es una mujer madura criada en un hogar con pocos recursos económicos, casada en segundo matrimonio con Vladimir, un empresario de más edad que ella. Viven en un elegante y amplio departamento, gracias a la fortuna que Vladimir ha logrado poseer. Ambos tienen hijos de sus primeros cónyuges, pero no entre sí. Se conocieron en un hospital donde él estuvo internado y ella trabajaba como enfermera.

Katerina, la hija de Vladimir, no vive con ellos, es rebelde, mantiene una relación distante con su padre al que le reprocha cosas y no tiene vínculo con Elena. En cambio Sergei, el hijo de Elena, vive con su esposa e hijos gracias al dinero que le entrega su madre (y que él le exige) porque no trabaja ni tiene intenciones de encontrar un empleo. Pasa su tiempo dentro de su pequeño departamento junto con su familia, fumando y jugando en la computadora, a veces con su hijo adolescente. Como tantas otras veces Elena le pide dinero a su esposo para darle a Sergei, pero él se lo niega.

Vladimir sufre una descompensación mientras practica natación y es internado. Ya en su hogar, decide redactar su testamento por si le ocurre algo definitivo. Y le informa a la sumisa y callada Elena que en ese testamento le dejará toda la herencia a su hija Katerina, lo que provoca la reacción de su mujer.

En Leviatán (2014) la historia transcurre bajo el clima frío de las costas del mar de Barents, al norte de Rusia. Allí vive Kolia con su hijo adolescente Roma y con Lilia, su nueva y más bien callada mujer. Kolia es un hombre rústico y violento que trabaja en su taller mecánico, junto a su casa.

La vida cambia drásticamente a partir del momento en que Vadim, el alcalde del pueblo, le manifiesta sus intenciones de quedarse con el lugar donde vive Kolia. Por las buenas o por las malas.

Para hacer frente a esta situación le entabla una disputa legal al alcalde pidiéndole ayuda a Dmitri, su amigo que viene de Moscú. Pero todo empeora cuando Kolia pierde el juicio y debe dejar la casa. Y porque además de su permanente recurrencia al alcohol, están los deseos de Lilia y la edad de Roma. Y las alusiones bíblicas a Job, ya que Kolia es el hombre que debe resistir todos los sufrimientos, y obviamente, desde el título, a la figura del monstruo Leviatán y al tratado del filósofo inglés Thomas Hobbes.

LA MIRADA DE ZVYAGINTSEV

La realidad que el director muestra es la de un mundo desesperanzado. Un mundo donde los niños sufren el desamor o el abandono de los adultos que viven pendientes de sus propios problemas. Los adolescentes se apartan del hogar, tienen conductas violentas y les reclaman cosas a los que los cuidan.

Los adultos abandonan o castigan, se involucran en acciones ilegales y les conviene escapar, son trágicos, violentos, algunos alcohólicos, infieles o sospechados de engaño. El dinero es el valor supremo que soluciona los problemas o que perpetúa situaciones poco saludables, sea dentro de la familia como desde el poder.

Los lugares donde ubica las historias son más bien grises o solitarios y derruidos aunque algunas de las tramas se desarrollen en lugares urbanos. Lo único que se presenta en toda su magnitud, inmensidad y belleza es la naturaleza.

La obra de Zvyagintsev considera las relaciones interhumanas y sus conflictos. Observa minuciosamente lo que se da en el ámbito familiar pero también se está ocupando de lo que se da en su país, sea mediante la historia del regreso de un padre, la búsqueda de refugio en el campo, un testamento o el reclamo justo frente a la injusticia.

Testimonio de ello han sido las reacciones de varios representantes del poder político oficial y religioso, y de artistas de su país frente a Leviatán, su última película, no así de un numeroso público que lo apoya fervientemente.

Frente a la pregunta de qué somos capaces de hacer los seres humanos, la respuesta del gran director ruso es una mirada trágica pero que, gracias a su talento, se transforma en arte mayor.

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