Por Diana Decunto

Balance, en la jerga contable indica el nivel de beneficios o pérdidas. En este artículo explicaremos, los diferentes tipos de balance que como personas  debemos tener el coraje de hacer.

Los balances personales, ignoro la causa, siguiendo el modelo contable, siempre son a fin de año, cuando en realidad, ya todo está cocinado, y las promesas de superación inevitablemente caerán en la responsabilidad del próximo año.

Es raro, escuchar  resultados de nuestros  balances efectuados a mitad de año, donde todavía tendríamos  tiempo para rectificar el rumbo del barco.  Inclusive les invito a analizar la diferencia que existe cuando alguien en el hemisferio norte, hace su balance a fin de año.  En este caso, a fines de diciembre, el balance, de un humano perteneciente arriba de la línea del Ecuador, será durante la estación invernal, en donde las frías temperaturas, invitarán a la reflexión, porque afuera, con las calles  llenas de nieve, el máximo placer será  entrar a viviendas calefaccionadas y más aún si hay chimeneas donde junto a la sensación de calor se escuche el crepitar de la madera.

Me da la impresión, que los seres humanos, tenemos un temperamento diferente en invierno que en verano. Nuestros balances, estivales, de fin de año, en el hemisferio sur, en medio de los turrones, pan dulces confitados, y una temperatura a la sombra de cuarenta grados y en el caso del puerto de Buenos Aires, con una interesante y asfixiante humedad, hace que el balance se diluya por los poros junto con la transpiración.

Esta fue la introducción, para que sepan que en mi caso se cierra por balance a mitad de año y como consecuencia de estar por debajo de la línea del Ecuador.

Quiero  compartirles, un breve análisis de todo lo publicado por mí, hasta el momento, en Ridyn.  Lejos está la intención de inflar mi ego, haciendo auto-bombo, por el contrario, la idea es contarles sobre el profundo agradecimiento que tengo para con todos los artistas que se subieron a esta  autopista que ofrece Ridyn para que pueda el artista expresar sus ideas y que lleguen al  lector.

Mi intención es contarles el back-stage, la cocina de cómo lograr una entrevista.  En primer lugar, si me  preguntasen, de por qué elijo a un entrevistado, la respuesta sería: «porque me parece alguien interesante, que el público sepa  cómo piensa un artista en una determinada disciplina».  Si se fijan los entrevistados responden a diferentes ramas artísticas, una reggie operística (Adriana Segal) , un director de cine Emiliano Dante, un actor de Stand Up: Andres Ini , Javier Daulte como el dramaturgo por excelencia en teatro, las emociones de una actriz de dramaturgia  como Luciana Dulitzky interpretando una obra de Mauricio Kartun ,  un actor de circo (Tomás Soko) , o bien un escritor: Lazaro Droznes, o   un elenco joven haciendo la comedia de Chicos católicos (Alexis Mazzitelli) y no quiero dejar afuera la visita a Buenos Aires de Guillermo Heras.

La pregunta siguiente, que haría si me es fácil o no, obtener una entrevista. ¿Si todos  los entrevistado son conocidos? Mi respuesta es a la gran mayoría no los conozco en lo personal, pero vengo siguiendo su trayectoria. Lo importante, en este sentido, es que  todos los entrevistados han mostrado una excelente predisposición a la hora de preguntarles si querían ser sometidos al cuestionario.

Cerrando este balance, si me interrogan sobre el futuro, me parece interesante el desafío de siempre ir por más, me gustaría contar con una entrevista a un/a artista de la danza, a un músico o cantante, a un Youtubers. Como quien dice, lo mejor siempre está por venir.

La balanza la seguiremos cargando con más peso, sin perder el equilibrio, logrando un término medio, que nos permita degustar  de un  buen  vino añejo, siguiendo los consejos  de tomar con moderación y evitar que se derrame en la mesa.

 

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