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Por Joale Aristimuño | Venezuela

“Que hablen, bien o mal, pero que hablen”, dice un viejo refrán que seguramente han escuchado centenar de veces, pero, ¿hasta dónde puede llegar el nivel de tolerancia tras recibir fuertes críticas? ¿Qué hacer con ellas luego de escucharlas? ¿Cómo ser inmune a las que no aportan nada bueno?

“Sumar”, dependiendo la edad que tengas, también habrás escuchado o leído, que en la vida siempre hay que sumar, sin embargo, en este transitar de la llamada “vida” nos encontraremos a los “matemáticos” que puedan empeñarse en siempre dividir o restar en el resto de la humanidad; pues por el contrario, siempre será bueno restar malas energías, problemas, estrés, dividir sociedades, pensamientos y amores; y no restar metas u objetivos personales, por sólo mencionar algunas de las características que siempre habrá que procurar multiplicar.

La verdad es que algunos hemos desarrollado una especie, o suerte de inmunidad a las opiniones de terceros, que muchas veces es forjada como especie de una coraza o protección, que aun siendo así guarda dentro, las emociones, sensibles a cualquier opinión que sea capaz de penetrar dicha armadura. Y que además, no se crea de un día para otro, no está hecha de hierro, ni de cuero, sino de las mismas críticas que han sido recibidas durante años.

Lo dice el pintor Suizo, Friedrich Dürrenmatt, “Uno está tan expuesto a la crítica como a la gripe”, de ahí la premisa, uno no puede complacerlos a todos, ni tampoco andar por la vida, tratando de simpatizarle al mundo entero, hagas lo que hagas, recibirás una crítica, constructiva o destructiva, pero la capacidad de asimilación de la misma permitirá que tanto te construya o que tanto pueda destruirte. Escucharlas siempre será una buena opción, pues verdaderamente está bien que hablen de ti, pero cuando hablan mal, debemos entender que los “críticos” de naturaleza, sin fundamento ni argumento, sólo reprochan el no tener las cualidades de su victimario, es todo; Inmanuel Kant, el precursor del “Criticismo”, nos regala una frase de oro, “Con las piedras que con duro intento los críticos te lanzan, bien puedes erigirte un monumento”, Entonces, ¡Manos a la obra y a construir, no hay tiempo que perder!

Podemos también desarrollar una especie de interpretación selectiva de cada crítica recibida, por más destructiva que sea, por más dolorosa que pueda percibirse, extraer reflexiones que alimenten tu fuerza para hacerlo bien será el talento a desarrollar mientras armas la coraza de inmunidad. Como un traductor, adaptar la crítica a lo que hagas, desechar lo inservible, saltar el prejuicio y etiquetas y entender el sentimiento con el que las recibimos, más que a la misma frase que salió de otro pensamiento.

“El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor” – Montesquieu

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