1.- Fortalece tu centro interior

Actividades como pilates, ayudan a fortalecer el centro interior debido a los movimientos de estiramiento. Centrarse en los músculos del abdomen, de las caderas, de la espalda y del pecho entrena al cuerpo para mantenerse en una posición vertical y natural.

2.- Vigila tu peso

Ganar kilos extra, especialmente alrededor del abdomen, puede debilitar los músculos del estómago y espalda, jalándolos hacia atrás. Las mujeres pierden mucho de esta fuerza muscular durante el embarazo, por lo que es especialmente importante para las nuevas mamás concentrarse en recuperar esta capacidad física en una estrategia de acondicionamiento post-parto.

3.- Piensa en un libro

Si tienes problemas para visualizar la apariencia de tu mejor postura, imagínate a ti misma con un libro sobre tu cabeza. Camina con ese libro ‘en la mente’ y encontrarás que tu cuerpo fácilmente cae en una alineación natural.

4.- Concéntrate en el área del pecho

La mayoría de las personas ajusta automáticamente los hombros cuando piensan en la postura. Sin embargo, debemos centrarnos en erguir el pecho y en mantenerlo abierto. Esto te ayudará a respirar mejor, mejorar la digestión y en última instancia, corregir la postura.

5.- Empieza a moverte

Si permaneces sentada trabajando, conduciendo o estudiando durante largos períodos de tiempo encontrarás que tus músculos se cansan y tiendes a encorvarte. Para mantener una postura relajada, pero recta, toma un descanso cada 30 a 45 minutos y estírate, o camina durante unos dos minutos.

6.- Ajusta tu postura en movimiento

Centrarte en los músculos y la postura mientras te mueves ayuda a entrenarlos más rápido. Presta atención a tu respiración y a mantener tu pecho erguido. Para abrir el pecho mientras estás corriendo o caminando, gira las muñecas ligeramente hacia adelante.

7.- Duerme apropiadamente

La mejor posición para tu postura, durante el descanso de la noche, es de lado o sobre la espalda. Evita dormir boca abajo tanto como sea posible, ya que esto puede causar dolor en el cuello y en la espalda baja, porque se ejerce presión sobre los músculos y los ligamentos de la columna vertebral que afectará tu postura el siguiente día.

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