De ninguna manera somos viajeros perfectos. Cada uno de los errores al viajar que se presentan en esta lista proviene de una dolorosa experiencia personal y, con frecuencia, de repetir los mismos errores.

¿Cuáles han sido tus peores errores a la hora de viajar?

1. Empacar de más

En casa, cuando tienes todo tu guardarropa a la mano, no hay razón para no usar prendas distintas para ir al trabajo, a ejercitarte y a un club nocturno en un solo día.

Pero cuando tu vida está apiñada en dos maletas, tu moral sobre la moda cambia. Esos calcetines que usaste en el avión deberían soportar un uso más. La remera púrpura que usaste para dormir debería aguantar una tercera puesta. Según una encuesta reciente de Travelodge, dos terceras partes de los viajeros típicamente regresan de un viaje sin haber usado al menos seis atuendos.

La lección: no necesitas un juego de cada cosa para cada día del viaje. Piensa en usar al menos dos veces (casi) todas las prendas.

2. No comprar algo en el momento en el que lo ves

Crees que vas a regresar a esa tienda. Crees que encontrarás una versión mejor y más barata en otra parte. Pero no será así. Esa evocadora pintura callejera o esas matrioshkas de Metallica que no compraste te perseguirán por el resto de tu vida.

Cuando veas algo que te guste, solo cómpralo y vive sin arrepentimientos.

3. No verificar el plan de tu teléfono antes de viajar al extranjero

¡Lo que tú llamas roaming internacional, tu proveedor de telefonía celular lo llama dividendos para los accionistas! Enviar mensajes de texto durante una semana desde Singapur o Santa Lucía no debería costar más —y doler más— que una cirugía a corazón abierto. Pero eso ocurre todo el tiempo con los viajeros que no verifican el plan de su servicio de celular antes de partir.

4. Confiar en las descripciones que dicen que algo está “cerca del centro de la ciudad”

Cuando descubres que el dinero que ahorraste con el hotel “cercano al centro de la ciudad” se está consumiendo en pagar los traslados de 30 minutos y en escandalosas tarifas de taxi, sabes que has cometido uno de los pecados capitales de los viajes.

5. Tomar el servicio de transporte terrestre del aeropuerto

¿Esperar en la banqueta para abordar a una vagoneta empapada en sudor y arriesgarte a ser el último al que dejen en un recorrido por nueve hoteles, solo por ahorrarte unos cuantos pesos?

Tu tiempo es más valioso. Adam Carolla resume brillantemente este clásico error de los viajes en su libro In Fifty Years We’ll All Be Chicks. “El transporte terrestre es el peor ahorro que puedes hacer. Tu viaje durará 90 minutos más de lo que habrías hecho en un auto de lujo o un taxi. Tienes la nada envidiable opción de que te dejen al final o de que te dejen primero y que un montón de perdedores que no pueden pagar un taxi —y que no tienen amigos ni seres queridos que tengan auto— sepan exactamente en dónde vives”.

6. No apretar bien las tapas del champú

Esas lindas botellitas de muestras de champú y acondicionador para el cabello son realmente útiles… hasta que mágicamente estallan en pleno vuelo y esparcen una capa pegajosa de jabón de glicerina por toda tu maleta.

7. Pensar que sabes cuándo es el momento perfecto para reservar un boleto

Leer las hojas del té de los cambiantes planes de tarifas de las aerolíneas es un arte, pero también es una ciencia un poco confusa. El momento óptimo para comprar un boleto barato de avión es entre 21 y 34 días antes de un vuelo nacional e internacional, respectivamente, según una encuesta realizada en el sitio Kayak de Travelers Today.

¿La regla de oro? No existe. Los boletos serán más baratos cuando sean más baratos.

8. Excederte al tratar de obtener una rebaja

No hay una forma más rápida de amargarte con los locales que enfrentarte a un mercado lleno de vendedores y dependientes ávidos de vender. Sí, entendemos el principio, pero ¿en realidad necesitas descontar el equivalente a seis pesos del precio de un bolso de mano bordado que de cualquier forma se va a quedar en el fondo del armario?

Solo compra la maldita cosa y evítale a tu corazón la ráfaga de cortisona innecesaria.

9. No cambiar dinero en el aeropuerto

En cuanto a los viajes al extranjero, comúnmente se cree que solo los viajeros aficionados cambian dinero en el aeropuerto porque el tipo de cambio de la moneda extranjera será mejor en la ciudad. Usualmente lo es, pero con frecuencia no tanto.

En una revisión reciente, la paridad dólar-libra esterlina en el aeropuerto de Heathrow en Londres era de 1.71 dólares (22 pesos) por cada libra (sin comisión en cambios por más de 300 dólares).

El mero factor de conveniencia hace que valga la pena cambiar al menos una cantidad simbólica de efectivo en el aeropuerto,

aunque parezca un “robo”.

10. Subestimar el infierno que es Heathrow…o cualquier otro aeropuerto

Hablando de Londres, es fácil subestimar los varios cientos de kilómetros de terminales que probablemente tendrás que recorrer y el tiempo que desperdiciarás en las revisiones de seguridad que provocan multitudes y que hacen que los viajeros luzcan más como refugiados en un campamento de inmigración que miembros del jet set cosmopolita.

Llegar menos de dos horas antes de un vuelo internacional es arriesgado.

Imagina que cruzas un estadio de futbol y te darás una idea de la travesía andina que es llegar desde la estación del Heathrow Express hasta el sitio donde una multitud de viajeros clama por subir a los ascensores que los llevarán tan solo al inicio de su viaje estilo El Mago de Oz hacia la Terminal 1.

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