El término “therian” es una forma abreviada de “therianthrope” (teriantropia), proveniente del griego: “thēríon” (bestia) y “ánthrōpos” (humano). Su traducción aproximada es “persona animal” o “animal humano”.
Esto despertó curiosidad, debates y también preocupación. Aunque para muchos se trata de un juego o una forma de expresión juvenil, especialistas advierten que en algunos casos puede esconder algo más profundo: sufrimiento emocional y falta de contención.
Cada vez hay más videos de jóvenes con máscaras de animales, cola, caminando en cuatro patas y hasta aullando. Se identifican con animales. Lejos de lo que muchos piensan, este fenómeno tiene que ver con una conexión espiritual y emocional con otras especies. No hay tantos y menos aún dispuestos a exponerse tras el despliegue mediático y la persecución que sufrieron en los países de habla hispana. El fenómeno, en términos demográficos, es casi inexistente: no hay cifras oficiales, pero algunas estimaciones lo sitúan por debajo del 0,05% de la población.
A veces las personas que pertenecen a estas comunidades experimentan los denominados “shifts”, momentos en los que perciben cambios en su comportamiento o percepción sensorial asociada al teriotipo y tienen la sensación de “extremidades fantasma”, por ejemplo, percibir una cola u orejas que no existen físicamente. Sin embargo, esto se da mientras mantienen la conciencia de que poseen un cuerpo humano. Es decir, no pierden su noción de realidad, a pesar de conectarse con un animal.
¿Nueva Identidad?
Los “therians” son personas que se identifican a nivel espiritual con un animal y se visten con máscaras o ciertos elementos para representar ese sentimiento interno. Sin embargo, no consideran que sea un disfraz, sino una manera de expresar su conexión psicológica, emocional o simbólica con ciertas especies. Por eso, no suelen usar trajes completos, sino que usan ciertos accesorios y realizan movimientos de su animal para conectar con esa identificación interna. Así, tienen un teriotipo, es decir, un animal con el que se sienten conectados.
En ese sentido, los especialistas afirman que en la adolescencia la identidad está en construcción y muchas veces se expresa de formas llamativas. La identidad puede ser sentida subjetivamente como otro. El punto central no es el disfraz en sí, sino lo que puede estar ocurriendo emocionalmente detrás. Así, se advierte sobre la importancia de las figuras adultas en el proceso de identificación. No hay estudios ni evidencia científica que permitan afirmar que ser therian responda a una enfermedad mental. Lo que sí se observa en algunos casos es un patrón: dificultades de comunicación social y falta de estrategias para relacionarse entre iguales. A veces se acaba conectando más con los animales que con las propias personas.
Lo cierto e innegable es que se trata de un grupo pacífico, en muchos casos formado por menores de edad que no hacen daño a nadie. ¿Qué opinas sobre esto?
