Si algo nos está mostrando la nueva era digital es el proceso acelerado de cambios en hábitos, comportamientos y formas de vida. Especialmente en la dimensión laboral hoy surgen tendencias totalmente opuestas a la de hace más de 20 años.

En aquel entonces nunca pudimos imaginar salir de la estabilidad y confianza que generaba la rutina de una oficina donde la experticia en una sola actividad y las relaciones jerárquicas de empleados y jefes caracterizan los contextos laborales.

Como el origen de la palabra: nómada es aquella persona que vive de un lugar a otro, sin vivienda fija.  Tal cual como los nómadas de siglos pasados, para los digitales, la libertad,  flexibilidad y curiosidad son los principios que integran su esencia.

El placer de viajar y también de laborar

Los nuevos tiempos sin duda abren otras perspectivas. Los millenials rompen ahora con aquel viejo adagio de “Vivir para trabajar”, reinvirtiendo este valor por: “Trabajar para vivir.” Si bien estas generaciones ya no conciben la tradición laboral de 8 horas como lo hacían sus abuelos, tampoco pueden quedarse estáticos en un solo lugar, dejando de lado sus anhelos o deseos de conquistar nuevos mundos desde el placer y el disfrute.

Ser emprendedor, estar en búsqueda de las diferentes oportunidades, saber gestionar el tiempo, disfrutar de la sorpresa aprendiendo y conociendo nuevos territorios y culturas, a la vez que se exige contar con internet y especialmente wi fi son ahora los ingredientes claves para orientar los caminos laborales de los jóvenes de hoy.

 

Diferentes modalidades

Aun cuando los oficios y profesiones más comunes son aquellos asociados a la tecnología como el diseño, marketing, programación, hay otras ramas vinculadas a la formación, mentoría y psicología, como los coaches, consultores, terapeutas o también traductores, conferencistas,  profesores de idiomas que gracias a las ventajas de ciertas plataformas como Skype pueden lograr mayor conectividad. Los cuidadores de mascotas o casas son también otras alternativas que permiten alojarse en vez de la búsqueda de hostales u otros.

 

Desmontando mitos

Ser nómada digital no es tan fácil como se refleja en las fotografías de Instagram u otras redes. No se trata sólo de pasear, dormir hasta tarde o disfrutar de los viajes nada más. Se requiere de gran compromiso, responsabilidad y disciplina para saber administrar el tiempo y las tareas que cumplir para sostener la buena reputación.

Muchas veces por las diferencias horarias de un país a otro, hay que sacrificar ciertas horas para poder establecer las reuniones. El choque de culturas, la vida extrema minimalista, la tendencia a la soledad, el riesgo financiero, entre otros, puede resultar agotador por la cantidad de retos que implica la combinación de viaje y trabajo.

 

Las ventajas

Una de las grandes ventajas es la gran flexibilidad de horarios que los nómadas digitales pueden manjar para lograr ser más productivos, decidiendo cuándo y dónde quieren trabajar, al mismo tiempo que planifican las múltiples jornadas o experiencias de vivir y disfrutar su viaje.

Tomar este estilo de vida permite disfrutar de cada detalle, compañía, así como apreciar la vida simple, aprendiendo a confrontar la incertidumbre. Como están abiertos a este mundo de lo desconocido que se le va presentando, no se sienten presionados por muchos de los estereotipos o exigencias sociales de consumismo, así que pueden estar más sueltos y relajados.

Encontrarse a sí mismos como epifanía para vivir mejor, es también una elección para muchos que siguen este rumbo.

 

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