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No se necesita examinar las líneas de la palma para leer una mano. La mano puede decir mucho acerca de una persona con sólo observarle la forma, elasticidad, color y textura.

Todos tenemos dos manos y, según la quiromancia, se describen como Palma Mayor y Menor. La mano Mayor es la predominante. Si usted es derecho, esa será su mano primaria.

Tradicionalmente, el evolucionismo, concede a la mano el privilegiado lugar de aquello por lo que hombre ha comenzado a ser en el mundo. Pero existe otra alternativa para leer en la mano la edad y sentido del mundo: Muy acreditada en Oriente y Medio Oriente y muy practicada en la Grecia Clásica, a través de la Edad media, el Renacimiento y los tiempos modernos, la quiromancia ha pretendido apoyarse en una tradición y ser una disciplina seria y objetiva; aunque sus pretensiones pueden parecer más o menos supersticiosas, no puede dejarse de reflexionar sobre su sentido.

El quiromántico pretende descubrir una interioridad quizá siempre latente, pero en realidad intenta sacar a la luz las conjunciones entre la existencia personal del hombre con la del mundo, saber de dónde viene y a dónde va. La mano del individuo lleva inscrito el tiempo que éste ha vivido y en la medida en que su clase social, sus actividades profesionales o sus antecedentes patológicos hayan dejado en ella signos distintivos; es un mapa que invita a descifrar los itinerarios que ha seguido quien la posee.

También, la mano lleva la marca del problema que plantean las distinciones de todo género hechas entre el lado derecho e izquierdo, cuya clave ha sido buscada en la anatomofisiología, la embriología, los ritos sociales al lado de datos biológicos, consideraciones sociológicas y astronómicas.

Lograr una lectura precisa del curso del tiempo es sólo una pretensión, pero se basa en que la mano del hombre conserva inscrito su ser en el mundo, y comprenderla es conocer al otro; es un lugar de encuentro entre la interioridad del individuo y la estructura o historia del cosmos.

Existe una correlación entre la quiromancia y astrología: cuando el astrónomo prevé la posición de los astros según su curso pasado, habla de un tiempo físico donde no se manifiesta más que un movimiento; para él, el curso de los astros es siempre contemporáneo a tiempo vivido y tiempo histórico. Del mismo modo, la quiromancia ve en la mano aquello por lo cual el curso del tiempo se ha inscrito en el hombre, para dar nacimiento a una duración individual y a un destino. Se trata de comprenderlo y descubrir cómo una conciencia integra la trama de los acontecimientos y la estructura del mundo, revelando los intersignos donde se encuentran el macrocosmos universal y el microcosmos manual.

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