Por : Laura Acevedo Castillo

La palabra «confianza» se deriva de la composición en latín «con» y «fidere», que significa «creer». Cuando somos capaces de creer en nosotros mismos, en la vida y en los demás, a menudo crece una sensación de certeza o seguridad que nos alegra el corazón.

Jack Gibb, uno de los autores que más ha trabajado este tema, en su libro “Trust” 1978.- señala: “La confianza implica un sentimiento instintivo, una creencia incuestionable en algo o alguien es libremente otorgada, muy similar al amor y su presencia o ausencia puede producir grandes diferencias en nuestras vidas”

La confianza es un valor auténtico y natural que subyace en la esencia humana, una especie de llave que abre o cierra posibilidades en nuestras relaciones consigo mismos, con los demás y con el entorno que nos rodea.

Cuando confiamos plenamente somos capaces de crear relaciones y contextos basados en la fe, el optimismo y la motivación. Con la confianza, emprender cada reto en la vida, deja de ser una lucha llena de miedos o dificultades, para sentir que todo está dado y puede manifestarse.

En la medida en que este sentimiento de certeza aumenta en nuestras vidas, es posible dejar de lado el miedo a la incertidumbre, respetando más bien cada paso del camino, aprendiendo a vivir gran parte del momento presente.

Descubre los pilares de la confianza

El respeto y la honestidad

Uno de los ingredientes fundamentales de la confianza se basa en las experiencias de respeto y honestidad consigo mismos y con el otro. En la medida en que somos capaces de respetar y valorar las propias necesidades, también permitiremos que los demás vivan su propia singularidad.

El reconocimiento de las capacidades

Reconocer que somos seres interdependientes nos permite vincularnos con mayor compromiso y responsabilidad al momento de encontrarnos con otros para desarrollar ciertas tareas o metas. Ello conlleva no sólo a confiar en nuestras propias capacidades sino por supuesto a mirar en los otros sus talentos y potencialidades para lograr en conjunto los objetivos. El éxito en nuestras relaciones depende en gran medida de la capacidad de confiar en la fuerza que cada quien suma dentro del equipo.

La credibilidad

Establecer relaciones basadas en la confianza, nace de una auténtica credibilidad y esto depende en gran medida de mostrar nuestra humanidad. Mostrarnos tal y como somos tiene siempre un efecto positivo, reconocernos como seres vulnerables, con debilidades y fortalezas, sin filtros y sin máscaras, genera un clima de verdadera apertura para quienes nos rodean. Esta naturalidad es posible cuando nuestros valores, acciones y palabras están en plena coherencia.

Los enemigos de la confianza

El miedo

El miedo es la otra cara de la moneda. Si somos capaces de entregar nuestra confianza a la vida misma en cada paso que damos, en consecuencia, las respuestas que obtendremos a través de las relaciones y situaciones que surgen serán siempre favorables, pero, por el contrario, el miedo se convierte en un gran inhibidor de nuestro éxito cuando permitimos que tome fuerza en nuestras acciones.

La autocrítica

Algunas veces aparece vocecitas que nos afirman lo que estamos haciendo mal, obligándonos de alguna manera a decir o actuar de determinada forma. Cuando entramos en la energía o fuerza de la confianza, es preciso tomar la decisión de despedirnos de este personaje, darle las gracias porque de algún modo lo invocamos para aprender algo, y ahora hay que dejarlo para poder dar paso a una manera más amorosa de relacionarnos consigo y con todos los que nos rodean.

Aferrarse a las expectativas

Quedarnos atrapados en las expectativas es realmente un espejismo porque la vida es una eterna ondulación de movimientos que en definitiva no podemos manejar. Cuando no somos capaces de comprender estos principios intrínsecos de la existencia, generalmente queremos controlarlo todo, las circunstancias y las personas con las cuales compartimos cotidianamente, entonces cuando las cosas no se dan como las hemos esperado surge por supuesto el sufrimiento.

Si bien, es muy importante soñar y visualizar. Una vez emitida esta vibración al universo, hay que soltarla para que la vida se encargue de mostrarnos las direcciones y formas para la manifestación de nuestros sueños. Si nos aferramos a las expectativas, es posible que nuestro campo de percepción nos impida mirar las sorpresas que nos trae, impidiéndonos sumergirnos plenamente en su majestuosa danza.

¿Estás realmente confiando en la plenitud de la vida, en ti mismo y en todo lo que te rodea?, la invitación de hoy es soltar toda autocrítica, expectativa y miedo y atrévete a dejarte sorprender por todo lo hermoso que espera por ti en cada encuentro, en cada movimiento.

 

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