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Por Lionel Fabio | Argentina

Una lectura de los objetivos comerciales del Mercosur

Actualmente, el comercio internacional está organizado mayormente a nivel regional. Tanto el campo de la seguridad como el del comercio han atravesado un proceso de regionalización considerable. La conformación de diferentes bloques regionales para alcanzar negociaciones colectivas con otros bloques del mundo es un medio muy utilizado para alcanzar preferencias.

Basándose en esta tendencia se creó Mercosur, una unión aduanera que pretende empoderar a los países que la conforman para ganar colectivamente un peso en las negociaciones internacionales, que carecerían individualmente.

Cabe destacar que este bloque posee como una de sus principales ventajas comparativas la producción de alimentos y, según analistas, en los próximos años ¡habrá que producir más alimentos que los que se produjeron en los últimos 10.000 años juntos!

Por este motivo, repasaremos los acuerdos interregionales que están en la agenda de esta organización actualmente.

UNION EUROPEA

La posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea viene de larga data. La cooperación entre ambas regiones tiene orígenes en la década del 90 cuando se firmó un Acuerdo de Cooperación Interregional, ratificándose en 1999 pero suspendida, en el ámbito comercial, a partir de 2005.

El relanzamiento de las negociaciones se dieron en 2010, en el marco de la cumbre de Madrid, alcanzando en 2017 una madurez que parecería desembocar finalmente en la firma de un Tratado de Libre Comercio entre ambos bloques.

¿Que Cambio?

Dentro del eje Mercosur, las negociaciones intrabloque no alcanzaban el consenso necesario para traducirse en una negociación mas efectiva con los europeos. La posición de Brasil y Uruguay distaban de los intereses argentinos sobre la conveniencia de este acuerdo con la Unión Europea. La resistencia de Argentina para concretar un acuerdo bloqueaban los esfuerzos del resto de los miembros de Mercosur que, aunque no estaban absolutamente conformes con la propuesta recibida por el bloque europeo, entendían que avanzar en las negociaciones era lo más beneficioso. El cambio de gestión y la apertura de Argentina homogeneizó los intereses del bloque y las negociaciones reflotaron la agenda del Mercosur.

Dentro del eje europeo, algunos resultados electorales podrían haber complicado aun más la negociación. La victoria de Macron por sobre Le Pen devolvió la esperanza sobre la posibilidad de concretar un acuerdo, dado que la política de la candidata de ultraderecha podría haber impulsado una salida francesa de la UE y consecuentemente una posibilidad muy alta de que la unión se quiebre por completo.

A pesar del optimismo, las negociaciones aun tienen trabas importantes y rigideces en cuestiones esenciales. La cuota de carne, por ejemplo, es un área muy resistida por la Unión Europea y elemental para el beneficio del Mercosur. La capacidad de articular los intereses más sensibles van a determinar el éxito de las negociaciones. En consecuencia, el trabajo en la mesa de negociación se tradujo en un objetivo de aplicación gradual de los aranceles y preferencias estipulados por la firma del Tratado de Libre Comercial. La gradualidad es la respuesta encontrada para prevenir externalidades negativas respecto a la liberalización del comercio entre ambas regiones, competitivas en ciertos sectores.

Argentina, en el ámbito interno, esta trabajando en el aspecto logístico, la carga fiscal y el apoyo del ministerio de Producción para facilitar el comercio exterior y aprovechar efectivamente las ventajas que implican la concreción de estos acuerdos. Los principales actores para los cuales se persiguen todos estos acuerdos son las empresas, y si estas no están preparadas para competir en el mercado internacional, ¡de poco sirve una rubrica!

¿Cómo se dan las negociaciones?

Cabe destacar que las negociaciones entre Mercosur y la Unión Europea se llevan adelante en tres niveles simultáneamente: En el más básico, el interno, los sectores transmiten sus necesidades e intereses al gobierno, negociando su incorporación en la agenda que van a representar. Una vez asumidos los compromisos internos, el gobierno debe negociar dentro del bloque, con sus socios del Mercosur, para llevar una propuesta multilateralmente satisfactoria a su contraparte europea. Allí, se da el nivel más complejo de negociaciones donde las posibilidades de satisfacción completa se limitan a la viabilidad dada por la complementariedad de los intereses entre ambos bloques.

El objetivo regional, principalmente de Argentina y Brasil, es el de consolidarse como una plataforma automotriz competitiva. Para ello es importante eliminar las ineficiencias existentes en la producción local. A nivel Binacional, el emplazamiento de empresas con sedes en ambos países implica un doble pago de ganancias, un claro ejemplo de los obstáculos presentes para escalar regionalmente e integrar la producción del bloque.

SUDESTE ASIATICO

Esta región comienza a aparecer en agenda por el potencial que posee como socio estratégico. La ASEAN (Association of Southeast Asian Nations) está conformada por 10 países, cuyo tamaño de mercado la posiciona como un actor de relevancia estratégica para expandir los horizontes comerciales de cualquier región del mundo, principalmente aquellas que se dedican a la producción de alimentos.

Esta organización, cuya antigüedad excede la del Mercosur, posee una forma dinámica de trabajar los acuerdos comerciales, adoptando una superposición de variantes que le otorgan cierta flexibilidad a la hora de perseguir los intereses del bloque.

A diferencia del Mercosur, la ASEAN no prohíbe la negociación individual de preferencias entre sus miembros y otro estados, lo cual facilita la concreción de acuerdos, independientemente del consenso colectivo del bloque. En ese aspecto, el Mercosur se debilita cada vez que los intereses individuales de los estados exceden al organismo regional.

El principal socio de la ASEAN es China, naturalmente, y este vinculo comercial garantiza un importante crecimiento atado al desempeño del gigante asiático. El 55% de la población mundial se encuentra dentro del bloque y las estimaciones indican que para 2030, el 66% de la clase media mundial residirá en esta zona, concentrando el 59% del consumo global. ¡Que tamaño de mercado!

Estas estimaciones responden principalmente a un cambio en el centro de gravedad del comercio internacional, el cual desplaza su eje desde el Atlántico al Pacifico, proyectando para las próximas décadas una concentración del 78% del PBI mundial en Asia.

¿Cual es el mayor inconveniente?

Mercosur esta completamente afuera de la agenda de la ASEAN. A pesar del mencionado potencial de esta región, el bloque latinoamericano no ha concretado, hasta ahora, ninguna negociación para alcanzar preferencias y capitalizar el crecimiento del sudeste asiático.

¡Los aranceles para productos Argentinos y Brasileros alcanzan hasta el 50%! Sin un acuerdo comercial es muy difícil que no quedemos relegados.

Nuestras exportaciones a la ASEAN se basan principalmente en materias primas, mientras que las importaciones se centran en maquinarias y vehículos. Nuestro mayor socio comercial dentro del bloque es Vietnam, el cual conforma el grueso del intercambio comercial entre ambas regiones. Sorpresivamente, las exportaciones a Vietnam alcanzan casi el 50% de las que concretamos con China, con una diferencia en el tamaño de ambos mercados que es alarmante (pero esa es otra cuestión).

A pesar de los elevados aranceles, tenemos un superávit comercial con la ASEAN, explicado principalmente por Vietnam, cuya estrategia de integración internacional destaca por su apertura y multisectorialidad.

¿Cuál es la mayor ventaja?

Mercosur esta completamente afuera de la agenda de la ASEAN. Si, efectivamente, el mayor inconveniente actual es la mayor ventaja para el futuro, más precisamente porque queda todo por hacer. Un enorme bloque sin explorar es una ventana de oportunidad para nuestra región, tan grande como el tamaño al que representan.

Un crecimiento promedio de 4,5% y semejante nivel de población y consumo es una oportunidad de negocios muy grande para un perfil comercial como el de Mercosur. Sus demandas por importación de alimentos alcanzan los cien mil millones de dólares y se estima una insuficiencia por escases en la producción que invita a una región agroexportadora como la nuestra a posicionarse estratégicamente como proveedora. A diferencia de lo que sucede con la Unión Europea, ¡existe una total complementariedad entre las economías de Mercosur y la Asean!

¿Qué hacer?

La Asean ya firmó un TLC con Chile y posee varios acuerdos con la Alianza del Pacífico. A fines de este año harán lo propio con Cuba y nos toca marcar la agenda para ser los próximos.

Ya se presentó un borrador sobre un posible Tratado de Libre Comercio entre Mercosur y ASEAN donde se incluyen productos como vino, leche, medicamentos, equipamiento médico, biotecnología, soja, frutas, carne y otros productos de origen vegetal. Sin embrago, la hoja de ruta indica que, previamente, se intentará concretar un TLC con Singapur, miembro de la Asean, para allanar el camino hacia un mega acuerdo interregional.

ALIANZA DEL PACIFICO

Si hay un bloque estratégico para el crecimiento del Mercosur, es la Alianza del Pacífico. Sin embargo, a pesar de que la integración latinoamericana fue históricamente entendida como un medio para ganar peso internacional, el comercio intrarregional sigue siendo sumamente limitado.

El desempeño de la Alianza del Pacifico ha sido más prospero que Mercosur en la persecución de socios internacionales, con un proyecto de ampliación que incluye a Australia, Singapour, Canadá y Nueva Zelanda, entre otros interesados.

El PBI per cápita del bloque es de USD17.300 con un total de 230 millones de habitantes. Por año perciben alrededor de 48 millones de turistas y el 41% de la inversión extranjera directa que llega a la región, se ubica dentro de este bloque.

¿Porque ahora?

El proteccionismo de Estados Unidos reavivó los intereses regionales para la integración, buscando una convergencia entre Mercosur y la Alianza del Pacifico. ¡Es un proceso lento! pero que avanza. Nuevamente, el cambio político en Argentina y Brasil fue un factor determinante.

La Alianza del Pacífico consideraba al Mercosur como un bloque demasiado politizado, mientras que, Mercosur consideraba a la Alianza del Pacifico como un bloque demasiado comercial y alineado a Estados Unidos. ¡Dos polos opuestos!

Sin embargo, el cambio en la política comercial de Estados Unidos despertó las alarmas de México y Chile que empezaron a considerar alternativas para reemplazarlo. En este contexto, la reapertura del Mercosur al mundo y un vuelco orientado hacia lo comercial condicionado por una nueva conducción política en el bloque, llevó a un acercamiento estratégico entre partes, profundizando el comercio intrarregional, como un trampolín hacia un crecimiento conjunto.

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