Por Maximiliano Reimondi

Los sentineleses son los habitantes de la isla Sentinel del Norte, que forma parte del Territorio de las Islas Andamán y Nicobar dentro de la India. Situada al este del golfo de Bengala, está a 37 km del Gran Andamán.

A diferencia de otros asentamientos insulares similares, la relación de los sentineleses con el medioambiente es un hecho destacable, ya que la biota permanece inalterada a través del tiempo. El bajo crecimiento demográfico, el aislamiento agresivo, el hecho de no ser agricultores y quizás otros factores no conocidos por ahora han contribuido a que el biotopo de la isla Sentinel del Norte no se haya alterado, siendo un ejemplo de biocenosis sostenible. Son los propios habitantes quienes ejercen el control sobre sus asuntos. El gobierno federal de la India se limita a supervisar su situación, así como a limitar el contacto externo con la isla y sus pobladores.

Se cree que estos pueblos viajaron desde África hace unos 60.000 años. Desde entonces han vivido prácticamente sin contacto con otros pueblos, además de resistirse a ello, lo que los convierte en una de las etnias más aisladas y particulares del mundo.

Los sentineleses son una sociedad que se han mantenido como cazadores-recolectores a lo largo de miles de años. Su subsistencia se debe a la caza, pesca y recolección de plantas silvestres. No hay ninguna evidencia de que practiquen la agricultura o el uso del fuego. Su crecimiento demográfico es tal que no supone una amenaza de destrucción de los recursos de la isla.

Desde 1967, las autoridades indias de Port Blair iniciaron un programa de contacto progresivo con los sentineleses, con éxito limitado. En 1974 atacaron al equipo que intentaba rodar el documental Hombre en bùsqueda de Hombre. El director acabó herido por una flecha y el grupo desistió de entablar comunicación con los isleños.

El programa indio de contactos progresivos fue suspendido en la década de 1990 después de producirse, en el seno de un programa similar, numerosos muertos en encuentros hostiles con los jarawa de las islas Andamán del Sur y Andamán del Medio y por la posibilidad de introducir enfermedades.

Según Anup Kapoor, antropólogo y académico de la Universidad de Nueva Delhi, el carácter agresivo de esta comunidad sería en respuesta a la persecución y exterminio de que fueron víctima hace muchos años por parte de británicos y japoneses, lo que explica el especial rechazo que los sentineleses muestran hacia personas vestidas de uniforme. ​

En un censo parcial de 2001 se contaron 39 personas, aunque se cree que rondaban las 250 (algunas estimaciones daban hasta 500 individuos).

Antes del terremoto de 2004, la isla tenía alrededor de 72 km² y un aspecto más o menos cuadrado. Alrededor de la isla, detrás de una playa estrecha, el terreno se elevaba abruptamente hasta 20 m, y luego más lentamente hasta los 98 m, cerca del centro. El terremoto de es año, inclinó la placa tectónica sobre la que se asienta la isla, levantándola entre 1 y 2 metros. Grandes extensiones de los arrecifes de coral que rodean fueron expuestas y se convirtieron en tierra permanentemente seca o lagunas poco profundas, ampliando los límites de la isla por todas partes alrededor de 1 km en el oeste y el sur y uniendo Constance con la isla principal.

La isla está completamente cubierta por una densa jungla y sin ningún puerto natural. La barrera natural de arrecifes de coral que la rodea hace muy difícil la navegación. El punto más alto de la isla se localiza en el centro-oeste de la misma y mide apenas 98 m de altura.

En enero de 2006, acabaron con la vida de dos pescadores que se acercaron a sus playas a pescar cangrejos.

En noviembre de 2018, asesinaron a un misionero estadounidense que se dirigía a la isla con intención de predicar el cristianismo.

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