LIDERAZGO E INTELIGENCIA EMOCIONAL

Una modalidad de Gerencia para los nuevos tiempos

En los últimos tiempos se vienen demostrando que los verdaderos líderes   no se distinguen por su talento innato, sino por su energía y entusiasmo para inspirar a los demás. Así lo evidenciaron Daniel Goleman y su equipo, a través de un estudio realizado a más de 4.000 líderes de diversas organizaciones, concluyendo que el liderazgo emocionalmente inteligente es imprescindible para el éxito dentro de las organizaciones.

Emociones y corazón en el trabajo

La era de los jefes arrogantes y mandones totalmente autoritarios rígidos e insensibles ya no hacen mella en el corazón de las empresas y organizaciones. Por el contrario, hoy por hoy, el verdadero arte de persuadir para que juntos logren los objetivos, requiere sin duda de algo más que dominación. Cuando los líderes están emocionalmente perturbados, no pueden tomar decisiones con claridad, de allí la importancia de un buen manejo de las emociones de forma inteligente.

Contar con un alto coeficiente intelectual no es suficiente para triunfar para desarrollar una empresa; se requiere sostener una interacción armónica con todos los involucrados en el ámbito laboral: socios, colegas, empleados, proveedores, clientes, entre otros para poder actuar de manera sinérgica en el logro de verdaderos propósitos.

Los 4 dominios del liderazgo emocional:

1.- Autoconciencia o conciencia de uno mismo:

Un liderazgo basado en el autoconocimiento o conciencia de sí mismo permite una mayor sinceridad porque facilita el reconocimiento de las verdaderas fortalezas y debilidades, así como los valores y límites para la toma de acciones, los cuales a su vez conlleva a una mayor capacidad para elegir y decidir.

En este sentido, tales decisiones no se sustentan únicamente en el poder cognoscitivo del líder, sino de su sabiduría interior producto del proceso meditativo e intuitivo constante.

  1. Autogestión emocional:

La autogestión es la capacidad para manejar las emociones destructivas y poder impulsarlas más bien hacia una energía de confianza y motivación para contagiar y generar optimismo

La rabia, la frustración o la ansiedad extremas forman parte de patrones ancestrales que el cerebro emocional traduce como señales de alerta y que  en épocas anteriores significaba la diferencia entre la vida y la muerte, es decir,  entre huir o ser devorado por alguna fiera.  Mirar estas reacciones de manera consciente es el gran desafío para un líder y toda persona que desee vivir con mayor plenitud para así poder adoptar una mejor respuesta en este mundo actual civilizado que por supuesto conlleve a mejores maneras de relacionarnos.

  1. Conciencia social o empatía:

Una forma de influencia positiva consiste en la capacidad de comprender o resonar con el estado emocional de los demás. Ser sensibles a sus sentimientos es parte esencial de un verdadero liderazgo de manera de poder potenciar los sentimientos positivos en los equipos de trabajo y de este modo lograr mejores resultados dentro de la organización.

Un líder empático puede percibir las emociones en el otro, indagar o hacer preguntas que revelen la información necesaria para descubrir, entender y aprender del aporte de todos.

  1. Gestión de las relaciones:

El arte de gestionar las relaciones se sustenta en la autenticidad. Se trata de vincular las acciones a  herramientas que coadyuven al manejo de conflictos de manera pacífica o no adversarial, la persuasión y la colaboración como principios claves del liderazgo efectivo.

Contar con espacio permanente de profunda libertad para que cada quien se exprese tal y como es fundamental. Se trata de impulsar el potencial, reconociendo a la vez sus dificultades sin juicios ni presiones para ir logrando mayores resultados.

Si el líder desea consolidar relaciones basadas en la confianza, es preciso que el mismo sea un ejemplo de autenticidad, alguien capaz de mostrarse como un ser humano con fortalezas y debilidades, que puede pedir ayuda cuando lo necesita y ofrecer disculpas cuando se equivoca. Un líder que genera confianza, es aquel que construye con su equipo una cultura en la que cometer errores es válido y es parte del aprendizaje.

 

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