Es hora de rebelarnos contra la tiranía de la rapidez

«Si observamos cualquier contexto, la rapidez se nos muestra como “lo mejor” que nos puede ocurrir, y no estoy en contra de que un limpiador para el baño remueva rápidamente la suciedad, lo que aquí se cuestiona es cuando esa cualidad la queremos en todo lo que nos rodea».

Cuando nos despedimos del que solíamos ser

«Cada día estaba absorbido por todo lo que debía producir para otros, y, en muchos de los casos, esas producciones eran mensajes publicitarios con objetivos bien claros: lograr ventas, seguidores, ‘fans’, etc.; dicho de otro modo, transacciones virtuales y emocionales entre marcas y personas, transacciones que, en definitiva, mueven el aparato productivo de nuestras sociedades, pero con las ya no me sentía lo suficientemente cómodo como para seguir interpretando ese rol en el que ya había comenzado a descreer».

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