Aprender del viaje es más productivo que conseguir la meta
«Cuando iniciamos el viaje, el viaje hacia ese objetivo o meta, debemos estar conscientes de que no tenemos fecha de llegada […]; el viaje es el proceso, y cada proceso está repleto de aprendizajes diversos, ricos, pobres, incompletos, emocionantes, aburridos, pero, sin duda, que aportan conocimiento y nos ayudan a almacenar lo necesario para afrontar lo que venga en cada frontera que nos toque transitar».

