El diablo viste a la moda 2 y el extraño encanto de romantizar la toxicidad
Hay secuelas que expanden una historia. Otras simplemente reciclan su recuerdo. La nueva entrega de The Devil Wears Prada parece pertenecer a una categoría todavía más incómoda: películas que existen menos por necesidad narrativa que por reconocimiento algorítmico.

