Por Maximiliano Reimondi | Argentina

Celebrar el día del amigo el día 20 de julio fue una propuesta de un argentino, quien planteó así en conmemoración de la llegada del hombre a la Luna en el año1969, a fin de resaltar la importancia que ese hecho tuvo en la humanidad. Un odontólogo, músico y profesor de psicología, filosofía e historia, llamado Enrique Ernesto Febbraro tuvo una idea repentina: conectarse con el resto del mundo a través del envío de cartas.

La palabra amistad proviene del latín amicĭtas, amicitātis, que se deriva de amicitĭa, que significa ‘amistad’. Esta, a su vez, viene de amīcus, que traduce ‘amigo’. Este último término, por su parte, procede del verbo amāre, que significa ‘amar’.

La amistad es una relación afectiva que se puede establecer entre dos o más individuos, a la cual están asociados valores fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso, y que se cultiva con el trato asiduo y el interés recíproco a lo largo del tiempo.

Relaciones de amistad pueden nacer en los más diversos contextos y situaciones: el lugar donde vivimos, el sitio donde trabajamos, la escuela, la universidad, fiestas, reuniones, el café que frecuentamos, a través de otros amigos, redes sociales, etc.

Las amistades, no obstante, tienen diferentes grados de compenetración. Desde los amigos con quienes sentimos relaciones más lejanas, hasta aquellos con quienes el trato es tan estrecho que los consideramos “mejores amigos”, otorgándole a esa amistad un grado de superioridad sobre las otras amistades.

La amistad no solamente surge con quienes tenemos más afinidades en cuanto a gustos e intereses, o con quienes tenemos más parecido, sino que puede aparecer entre personas muy dispares.

De hecho, a veces ese es un factor que fortalece la amistad, pues una buena amistad complementa y enriquece a la persona, no solo en el intercambio de ideas, información y sentimientos, sino también en el hecho de compartir los buenos y malos momentos de la vida.

La amistad verdadera ha pasado a convertirse en un tema utópico en este mundo globalizado, de relaciones basadas en la inmediatez y la superficialidad, donde cada vez más somos más incapaces de poner de lado nuestros intereses y construir realmente un vínculo de amistad duradero y sólido.

 

Amistad y amor

El amor y la amistad tienen en común el profundo afecto, el respeto, la lealtad y el sentido del compromiso. De hecho, en la amistad hay siempre amor y en el amor, por lo general, amistad.

Se diferencian en varias cosas. Por ejemplo, el amor se propone durar para siempre, y, de hecho, el voto matrimonial así lo establece. En cambio, la amistad, no atada a más compromiso que el afecto recíproco, tiende a ser más sólida que el amor.

Una de las principales cuestiones en que se diferencian amor y amistad radica en la atracción sexual mutua que implica el amor, aunque haya casos en que de la amistad se pase al amor.

Además, los amigos pueden tener infinitas razones para serlo (compartir los mismos espacios-el trabajo o la escuela-, intereses comunes, pasiones afines, admiración mutua), mientras que los que se aman pueden no tener absolutamente nada en común y, sin embargo, desear fuertemente estar juntos.

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