Image and video hosting by TinyPic
Image and video hosting by TinyPic

Por Julián Delgadillo

EN EL CONTEXTO DE LOS PODERES LOCAL-REGIONAL- NACIONAL
El discurso y el Poder en Colombia parecen haber estado fraccionados a niveles micro y macro, aún desde la época de la Colonia, poderes que, según Michel Foucault, implican un saber, es decir la emisión de Leyes acordes con los deseos de quienes los manipulan según las inter-relaciones de esos poderes fragmentados y que se ejercen sobre el cuerpo de los obedientes súbditos. Dice Michel Foucault; “Pero el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él como una presa inmediata; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo someten a suplicio, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias y exigen de él unos signos”. (Michel Foucault “Vigilar y castigar” Pág. 32). Se trata, de que “ Ha habido en el curso de la edad clásica ( siglo XVIII, el de las reformas borbónicas en la Nueva Granada), todo un descubrimiento del cuerpo como objeto y blanco del poder.. El gran libro del hombre-máquina ha sido escrito simultáneamente sobre dos registros: el anatómico metafísico, y que los médicos y los filósofos continuaron, y el técnico político, que estuvo constituido por todo un conjunto de reglamentos militares” Michel Foucault en “Vigilar y Castigar, México, Siglo XXI editores, 2009” pp158;

.
Partiendo del estudio de Fernán González González, S.J., “ Poder y Violencia en Colombia” Bogotá, Odecofi-Cinep. 2015, ex-director del CINET por varios años, se tiene la visión de que la centralización del poder en Colombia, y su consolidación en un Estrado –Nación, bajo un discurso de la modernidad lógico y neutral, frente a todas las fuerzas en conflicto, es un proceso no acabado, que en el curso de los siglos XIX a XXI ha dado lugar a la consolidación de diversos poderes y movimientos fraccionados, como lo expresa Foucault, en el caso colombiano en los niveles local, regional y nacional, en múltiples casos aislados geográficamente y antagónicos entre sí, debido a enfrentamientos violentos precisamente sobre el cuerpo de sus víctimas, dando lugar a los diversos tipos de aberraciones descritas en las investigaciones sobre el conflicto colombiano, tales como los cortes de franela, los llamados falsos positivos, los secuestros etc, etc etc. Esos enfrentamientos que se han dado en función de las aspiraciones de los varios poderes enfrentados: el poder hegemónico de la iglesia en una época; de los partidos liberal y conservador con relación a un sistema centralista o federalista primero; y luego según la mayor o menor participación del pueblo en el gobierno; según la sed y carencia de tierra, ya sea legalmente poseída o baldía entre terratenientes, colonos y aparceros o arrendatarios; según el marginamiento y la exclusión, según los pedidos del sindicalismo urbano correspondiente a los obreros y maestros organizados, entre otros muchos. Es de anotar que la Iglesia, como institución, ha evolucionado y ha tomado una posición más al servicio de los pobres y desposeídos, superando las viejas pasiones que catalogaban al Partido Liberal como agentes del demonio, tal como lo menciona el autor citado Fernán González S.J, transcribiendo una cita de ( Henderson,1985, pp203 ).: “ Laureano Gómez y sectores del clero estaban convencidos de que Colombia y toda la sociedad occidental estaban amenazados por un peligroso complot de secularizadores liberales, que se apoyaban en una nefanda alianza de judíos, masones y comunistas para conspirar contra la cristiandad católica” ( González, Poder y Violencia en Colombia, pp 276 )

.
Varios de esos problemas y violencias se han incrementado históricamente durante las épocas de cambio de gobierno, pero, en los últimos años, debido a la presencia del negocio del narcotráfico y de sus intermediarios, muchos de ellos narco-políticos, los Partidos tradicionales, Liberal y Conservador se fraccionan y surgen otros movimientos que los remplazan , al no desempeñar más sus funciones tradicionales clientelistas de unir las regiones con el notablato tradicional y las fuerzas económicas y políticas localizadas en Bogotá. donde se desarrolla el pleno Estado, y con conexiones en las diferentes regiones según el tipo de desarrollo fuerte o débil del sistema de Estado- Nación. Los grupos de poder entronizados, entre otros se constituyen con los gamonales locales o regionales con sus feudos y clientes, los notablatos de los antiguos criollos de origen español o de gentes enriquecidas con mentalidad capitalista o feudal, antiguamente en unión estrecha con los curas de los pueblos al servicio del Partido Conservador, los varios gremios económicos, algunos de ellos verdaderos Estados dentro del Estado, el Ejército Nacional al servicio del partido gobernante y de los terratenientes locales con conexiones regionales y nacionales, los diversos grupos guerrilleros surgidos como auto defensas o como movimientos de protesta con modelos socialista, conservador de corte fachistoide o comunista, los pájaros o paramilitares al servicio de intereses locales y regionales, generalmente del notablato y gamonalismo, y los partidos políticos que han servido como vehículo de interrelación entre los diferentes Niveles de Poder a partir de la aldea, vereda, ciudad Intermedia o capital de Departamento, para comunicarse con los poderes centrales de la Nación en la Capital Bogotá. Entonces podemos concluir que cuando venga la paz, el sistema clientelista colombiano debe ser reformado y eliminado, precisamente para mantener la paz.

Image and video hosting by TinyPic


Image and video hosting by TinyPic

Déjanos tu comentario

Suscríbete a nuestro Boletín.

Recibirás más artículos como este.