Publicidad nociva, autoestima, sociedades.

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Por Juan Manrique / Argentina

¿Con Asepxia o sin Asepxia?

Una pareja de adolescente se encuentra conversando, uno frente al otro, en la barra de un boliche. La chica, con cierta timidez, le pregunta al muchacho: “Entonces, ¿te paso mi celu?”. A lo que el chico, al ver los granitos en la cara de la joven, contesta horrorizado: “No, no, no, olvidáte. Quedáte tranquila, igual yo te busco en la guía telefónica”.

En la escena siguiente un primer plano en la cara de decepción de la chica muestra algunos granos en la frente y sobre la barbilla, mientras una voz en off señala: “Sin Asepxia”.

La próxima secuencia sitúa a la misma pareja en el boliche, pero esta vez el rostro de la joven está limpio, sin granos: Entonces, ¿te paso mi celu?”, dice ella. Esta vez el chico se acerca a la joven y le contesta: “Si, obvio, pasáme tu Facebook, tu celu, todo”, la voz en off  terminara por concluir: “Con Asepxia”.

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El valor de la belleza

La campaña de productos para el acné que lleva adelante la marca Asepxia encierra un claro mensaje de discriminación que posa la atención sobre la apariencia corporal y en la idea de que las personas serán valoradas siempre que se mantengan dentro del parámetro del concepto de belleza. El destinatario inmediato de esta serie de propagandas es el público adolescente, personas que atraviesan por una etapa de la vida caracterizada por la vulnerabilidad en cuanto al aspecto físico y al miedo a no ser valorizados por los demás.

Se intenta persuadirlos mediante ejemplos enteramente superficiales que involucran a la estética y a un supuesto ideal de belleza fijado en los medios de comunicación. Este tipo de escenas acentúa los motivos de estigmatización y colabora con la fomentación de las burlas que padecen muchos adolescentes en la escuela. Lo que en muchos casos puede generar situaciones de violencia escolar dentro de los ámbitos educativos.

El mensaje del spot es indirecto y a su vez evidente: “Si tenés granos en la cara nadie se va a fijar en vos”. Los “granitos” como ejemplo de cualquier otro rasgo físico son la excusa de una idea vacía con lo que la propaganda juega y ejerce la manipulación, sin mediar ningún otro tipo de interés o mensaje más que el de la superficialidad. Basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que nunca se alcanza a tener la piel lo suficientemente limpia, el peso que se debe o la corta edad que pretende el modelo ideal de los caracteres físicos de las personas.

Y quizá allí este la trampa principal del comercial Asepxia por que la perfección estética es en realidad muy difícil de alcanzar.

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