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Por María Francia Fernández | Argentina

En el vaivén de la vida nos encontraremos con distintos obstáculos pero hay uno que nos pondrá la cosa realmente difícil.

Tan difícil nos lo pondrá que ni lo podría definir con una sola palabra pero se lo que en ella se encierra, y son nuestras necesidades de acumular, de perpetuar situaciones y sensaciones, logrando mantenernos ahí, de manera angustiante, en ese lugar que es como el filo de una orilla… claro que atravesarlo nos llevará por fin a lo indeseado, eso que sabíamos muy dentro nuestro que nos iba a pasar.

Si recapitulamos lo sucedido veremos como nuestros pensamientos serán como el febo en el horizonte que comenzará a aclarar nuestra vida, disipando nuestras sombras y nos dirá que de nada sirvió seguir amarrados a aquello, que de haberlo dejado a tiempo, se nos hubieran abierto nuevas posibilidades, esto solo sería visto de esta manera si nos atreviéramos a soltar y dejar que fluyan.

Soltar y dejar fluir no es dar la espalda, ni volvernos irresponsables, ni tampoco implica una actitud cómoda y descuidada ante la vida: todo lo contrario. Esto significa que para mantenernos fluyendo debemos nadar en el mar de la vida confiando en que nuestra fortaleza interna nos mantendrá a flote llevándonos a entender esa epifanía de que “algo entra sólo cuando algo sale”.

Paralizarnos u obligarnos a ejecutar algo por la fuerza para tratar de encajar a como dé lugar con aquello que deseamos vivir sólo nos  imposibilitará conectarnos con la realidad, y es que por experiencia propia les digo que no hay nada más difícil que nadar contra la corriente,  ¡si no pregúntenselo a Don Quijote!…

Estoy convencida que todo en la vida debe seguir su curso natural, no el que deseamos. Por momentos será doloroso, es verdad, pero entiendo que a veces por miedo, rabia, y hasta impotencia, imposibilitamos esa conexión con nuestro verdadero camino.

Cuando soltamos y dejamos fluir, incluso partir, nos liberamos. Nos sentiremos relajados, descansados y en paz. Esa sensación se debe a que hemos abandonado una lucha innecesaria. De manera mágica y milagrosa la vida comenzará a acomodarse, tal vez con un poco de sensación de vacío por todo eso que hemos dejado atrás, pero notaremos que lentamente llegan cosas nuevas, cosas más parecidas a lo que deseamos de forma sincera y percibiremos otros aspectos que antes no podíamos observar porque estábamos demasiado ocupados manteniendo el “orden apropiado” de aquello que queríamos desesperadamente.

A modo de reflexión quiero decirles que mantenernos en la pesada tarea de nadar permanentemente contra la corriente no es lo mismo que dedicar nuestro empeño y esfuerzo a aquello que nos mantenga fluyendo en la misma dirección de las cosas, porque con esto último lograremos llegar más lejos sin sentirnos ni agotados ni frustrados, pues es muy poco, incluso nada, lo que  avanzaremos cuando no soltamos aquello que no parece encajar, así que confiemos en la vida y en su natural devenir; entendamos que algo entrará en el puesto que le corresponde sólo cuando de nosotros salga eso que no encaja”.

Desde mi capacidad de haber logrado soltar aprendiendo a fluir libremente a través de la vida que deseo, y desde los lejanos y penosos caminos que me ha tocado transitar partiendo desde la terquedad y empeño en sostener  circunstancias imposibles, les saludo.

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