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Dicen que “pensar es la autopista a la depresión”. Si es así, hay que estarle agradecido de por vida a Marcelo Tinelli y su programa de “entretenimiento”.

Esa palabra -entretenimiento- es vista con desconfianza por un crítico de cine platense al que conozco y admiro. Según él, este vocablo se asocia a “ente”: tanta gente mirando un programa a una hora determinada es una forma de mantener controlada a esa sociedad, estupidizándola, sin dejarla pensar, dándole todo masticado.

Tinelli es el rey Midas.

Para los que no saben quién fue este personaje, paso a relatarles que cuenta la mitología griega que el Dios Baco fue un buen día de visita al reino del rey Midas. Éste lo recibió con un gran banquete: abundante comida y muy buen vino -como a él le gustaba que lo reciban- y quedó tan satisfecho y feliz con el agasajo que le ofreció concederle un deseo. El rey Midas, que era demasiado ambicioso, pidió que todo lo que él tocara se convirtiera en oro.

El deseo fue concedido: pronto comprobó que al tocar los pastos éstos se convertían en oro puro. También tocó el agua del río y vio que tomaba la consistencia del metal precioso.

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Estaba totalmente maravillado, pero su alegría duró poco. Se dio cuenta de que cuando tomaba una copa de vino, éste se transformaba en oro antes de poder beberlo; cuando tomaba un trozo de alimento corría la misma suerte que todas las otras cosas.

Se percató de que en poco tiempo moriría de hambre y de sed. Entonces, llorando le suplicó al Dios Baco y éste lo volvió a la normalidad, enseñándole que la ambición desmedida puede matar.

Encuentro ciertas similitudes entre este mito y Tinelli, el conductor que “todo lo que toca lo convierte en oro”.

Cualquier desconocido que agarra lo transforma en “estrella” de la noche a la mañana. Es un suceso único e irrepetible, se mantiene como el número uno de la TV hace más de 20 años. Alcanza un promedio diario de 20 puntos de rating (1 punto equivale a 100 mil televisores prendidos) cotizando el segundo de publicidad en $ 20.000 y se estima que se perciben no menos de $ 100.000 por las publicidades no tradicionales (PNT)
Muchos “choto de viejo” –aquellos que solo viven de los recuerdos- se encargan de decir que ellos, en “su época de gloria”, hacían 50, 60 y hasta 70 puntos. Pero tendrían que aclarar que en esos años no había TV por cable, DVD, ni Internet.

Tinelli es un encantador de serpientes

Es el flautista de Hamelín que hipnotiza a la gente durante dos horas y la mantiene controlada. Él sabe lo que la gente quiere, y si no se lo impone de una forma u otra.

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Fue con los bloopers que empezó a hacerse famoso. Siempre burlándose de la gente con sus cámaras ocultas, destruyendo autos y jodiendole la vida a pobres laburantes con su ejército de forros y alcahuetes como Pablo, Pachu, José María, Toti, Waldo, Carna, Chino, Larry y muchos más. Este último recibió -al aire- un escupitajo en el medio de la cara, propinado por su patrón, porque le molestó un chiste que le hizo.

Tinelli es así: “jodan con todos, menos conmigo”.

Este año explotó por completo con un formato que hace un par de años que le está dando mucho éxito: “Bailando por un sueño”, en el que los dos temas que más se tocan son: enfermedades y culos. Yo me pregunto: ¿Por qué no mata dos pájaros de un tiro y se pone a hablar de las hemorroides?.

En el “Bailando”, un soñador y un “famoso” bailan por un sueño; por ejemplo, por un tomógrafo computado, o por mejoras edilicias en la escuelita de “villa ojete”. ¿Tiene sentido toda esa franela, todo ese puterío y la degradación humana televisada? Además, ¿de qué sirve que le de todo a los más necesitados cuando hace más de 20 años les está pudriendo -en dosis homeopáticas- la cabeza a millones de argentinos?.

Es más peligroso que el padre Grassi suelto en Disneylandia

Cuando se pone a hacer propaganda política. En su parodia “Gran cuñado”, le dio una gran ayuda a varios políticos: a Macri para ser jefe de gobierno, a Francisco de Narváez para llegar a diputado nacional, a Kirchner lo mostró más “querible”, de la mano del cómico Fredy Villareal. Y en los noventa le dio un fuerte respaldo a Menem, quien hizo el cierre de campaña en vivo.

Luis Ortega, director de cine argentino, lo definió como “peor que el paco” A pesar de esto, nadie puede discutir que es un creativo. Muchos pueden decir que si no te gusta, lo mejor es cambiar de canal… tienen razón.

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Coincido con lo que opinó Fito Páez sobre que la televisión no tiene que educar, para eso están los padres y lo maestros. La televisión está para divertir. Igual, pienso que hay formas más dignas e inteligentes de hacerlo. Un claro ejemplo fueron Los simuladores, El garante, Okupas, Tumberos o Algo habrán hecho.

El filósofo Pablo Feinman opinó oportunamente que el problema con la televisión basura es que, de tanto darle basura a la gente, se terminan convirtiendo en eso.

Mario Pergolini se refirió al show de Tinelli y a los programas que repiten hasta el cansancio lo que sucede en Showmatch como “un cáncer” y su “metástasis”.

Para terminar, me gustaría recordar una frase que escuché en la película El hombre araña: “Grandes poderes conllevan grandes responsabilidades”. Creo que tendría que tener más cuidado con lo que hace y dice, pero la TV es un negocio y a nadie le gusta perder dinero.

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