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Por María Francia Fernández | Argentina

Hace unas semanas comí en casa de un amigo, entre sus cualidades que más admiro son la pasión y prolijidad en todo lo que hace, observándolo con especial atención mientras preparaba la cena, miraba cada uno de los ingredientes que utilizaba y seguía cuidadosamente el paso a paso, de tanto en tanto los dejaba para bailar solo, y es que cocinar le hacía realmente feliz, su receta no tenia ningún ingrediente secreto, eran los más comunes, nada que no pudiese contar como exclusivo, era tan sencilla que yo no hubiese pensado hacer tal combinación.

Contemplando la mesa ya servida, degustando y disfrutando la comida, simultáneamente pensaba; que, de la misma manera que nos da miedo arriesgarnos a probar nuevas recetas, nos da miedo a asumir riesgos en la vida, preferimos seguir en lo conocido e inexplorado, en lo tradicional y convencional, que dar un paso que nos pueda dar una sacudida hacia nuevas actividades estimulantes y llenas de interés que aportaran placer a nuestra Vida.

Mas allá de sorprenderme de la nueva alternativa culinaria, descubrí lo que para mí era la verdadera receta, “Su propia Felicidad”: disfrutar de cada cosa que hacía. Atreverse a elegir los ingredientes de esos momentos únicos que conforman tu día a día, siendo tu el ingrediente principal para lo cual las posibilidades son infinitas, no dejes de tomar decisiones por miedo a equivocarte; Que sería de nuestra vida sino existiese la emoción de nuevos retos? ¿La posibilidad de inventar nuevas recetas?

Da el paso sin saber cual será el resultado final del plato, solo sabes que el plato se va haciendo poco a poco, que necesita tiempo, igual que las decisiones que tomas, ya que si las pospones también veras retrasado el momento de llevar el plato a la mesa.

El secreto de la receta es que no hay receta, no existen Formulas para la vida y la felicidad, tampoco funciona para todos de la misma manera, aun cuando nos digan como se hace paso a paso.

Créala día a día, sobre la marcha, ponte manos a la obra a través de tus pensamientos y decisiones, modificándolos en cualquier momento aportándoles tu toque mágico, y si esta receta funciona para ti, habrás conseguido tu objetivo, no tengas miedo a equivocarte, siempre puedes arreglar un plato, y si algo no te gustó, no te preocupes, te lo comerás igualmente y no lo repetirás, pero aprenderás de esa experiencia.

Mi más sentida sugerencia es que cualquier cosa que hagas en la vida debe merecer la pena, levantarte el corazón y hacerte feliz, de lo contrario será una perdida de tiempo.

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