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Por Julian Delgadillo | Colombia

HOY HEMOS VISTO LA NUEVA CARA DE PANAMÁ

Después de la entrega del Canal interoceánico a Panamá en 1999 el país y la ciudad han renacido, como una especie de nueva Independencia, en este caso de USA, y entre lo más sorprendente, fuera de las obras de ampliación del Canal, se halla su nuevo Subway, aquél que Bogotá, Colombia, está tratando de hacer desde hace 50 años o más y Panamá lo construyó entre los años de 2011 y el 2014. Entonces cabe la pregunta ¿Qué tal que Panamá perteneciera todavía a Colombia?. ¿Quizás fuera como el Chocó, el Departamento vecino de Panamá, marginado, olvidado, descuidado y sin infraestructura?.

Lo primero que vislumbramos en la visita fue su transporte en el Metro-Bus, una especie del Transmilenio bogotano, bien habilitado y limpio que da muchas vueltas y sirve a la gente. Cuando viajábamos por este medio entre el terminal del Metro-Bus contiguo al prodigioso y extenso Centro Comercial All Brook hasta San Miguelito, una estación del Subway elevada, se subió al bus un predicador de rasgos caribeños, muy elegante y bien hablado que durante media hora, citando la Biblia, peroró contra el materialismo de la Navidad actual y la necesidad de volver al núcleo de la oración enfocada en Jesucristo, agregando que los gobiernos deberían centrarse en servirle a la gente que los necesita y desdeñar las galas de este mundo, tal vez en referencia al nuevo capitalismo galopante de Panamá. En una estación se bajó sin pedir un céntimo, y la gente lo aplaudió profusamente.

Ese capitalismo internacional agresivo en ciudad de Panamá se refleja en sus obras arquitectónicas de grandes y despampanantes hoteles, edificios suntuosos, Centros Comerciales extensos y llenos de artículos que llaman al consumo y Bancos pletóricos de dinero de muchos orígenes, pero también un aspecto humano en la preocupación por la comodidad de la gente y en lograr un mejor transcurrir cotidiano del día a día en su transporte según datos publicados, en 15 años que Panamá maneja autónomamente el Canal, ha obtenido como entradas cerca del 400% de lo que recibió como regalías durante los 100 años que USA lo explotó, luego de su construcción, mientras ejercía una antipática exclusión del panameño raso en la zona del Canal.

La ciudad de Panamá tiene ahora otra cara

y el Subway, con su primera línea de solo 13 Kms de longitud, viene complementando al Metro-Bus, y se halla al servicio básicamente del pueblo panameño para su transporte, ese pueblo costeño, mulato, indígena y negroide, de rasgos finos y comportamiento muy tranquilo y amable.

En algunos de sus barrios populares se ve pobreza, tal vez la misma que en Colombia, pero no se ve gente en las calles pidiendo limosna ni gente drogada, Es que tienen una rata de desempleo casi la mitad que en Colombia, y con un producto interno bruto muy superior. Claro que Panamá es un país de solo casi cuatro millones de personas y su economía se centra en prestar servicios, entre ellos el Canal Interoceánico sobre el Istmo, el que Simón Bolívar consideró hacia 1826 que, tal como el Istmo de Corinto en Grecia que unía todo el mundo griego, la Grecia continental y el Peloponeso, podría Panamá llegar a ser un día el ombligo del Mundo, porque la gran obra sorprendente que realiza Panamá, por sí mismo, es la ampliación del Canal Interoceánico, que comprenderá cuatro nuevas esclusas, trabajos, que realiza el Consorcio de firmas Sacyr de España, Jan de Nul de Bélgica, Salini-Impregilo de Italia y Constructora Urbana de Panamá, con financiación de los bancos Interamericano de Desarrollo (BID), Europeo de Inversiones (BEI), Cooperación Internacional del Japón (JBIC), la Corporación Financiera Internacional (CFI) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), con cemento suministrado por la firma colombiana Argos, en el mismo sitio en que en el siglo XIX, inicialmente fracasó el ingeniero francés de tendencia saint-simoniana, Ferdinand de Lesseps, el constructor del Canal de Suez, y tuvieron que ser los Estados Unidos, con su poderío creciente y con la capacidad económica adecuada, los únicos capaces de acometer tan magna obra.

Ahora es Panamá el que, como un David inteligente y ágil, hace la obra por sí mismo y para su propio beneficio, finalmente, con colaboración internacional multinacional.

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