Arte y Cooltura

Por Sandra Huayanay | Perú.

Mientras recordaba mis trabajos en el diseño gráfico y la serigrafía, vino a mi mente una de las tantas herramientas de la publicidad: las ilustraciones a mano. Y es que antes de la existencia de los dibujos hechos a computadores, los dibujantes se pasaban horas y horas de trabajo con un lápiz y borrador. Luego daban los toques de colores  para, finalmente presentar el “producto” terminado. El público era el admirador de aquel esfuerzo y dedicación contemplado en un panel en las calles. Muchos de nosotros recordamos esas obras, algunas no. Sin embargo, si les muestro lo siguiente; sabrán de que se trata.

Ah, claro: es Santa Claus de Coca Cola. Pero, ¿quién fue la mente brillante detrás de la creación de la figura moderna de este personaje navideño?  Les presento a Haddon Sundblom.

Antes de ser conocido por sus pinturas de Papa Noel, Sundblom era un ilustrador más que buscaba vivir de lo que le gustaba: los dibujos y la pintura. Hizo de todo para ser lo que siempre quiso ser, a pesar de la difícil infancia que tuvo y los desafíos que realmente representó para ser admitido al American Academy of Art. Sundblom lo logró. Ya en 1925, abrió una agencia de publicidad con unos compañeros para poder elaborar diferentes materiales para las grandes compañías como Maxwell, Goodyear, Palmolive y para la crema de avena Quaker.Image and video hosting by TinyPic

Pero no fue hasta 1931 que su fama creció, al ser la persona en renovar la estética del hombre que trae los regalos de Navidad por las chimeneas. La inspiración por la cual Sundblom se basó para tener una visión de Papa Noel fue de un poema navideño llamado A Visit of Saint Nicholas de Clement Clark Moore, el cual describe a un Papa Noel bastante amigable y cariñoso con una visión de que él podría ser tu abuelo querido. Pero este personaje necesitaba un rostro: Lou Prentiss.

Él es quizás a quien deberían llamar el espíritu navideño, ya que Sundblom  lo describía como una “persona feliz con arrugas felices”. Por un pequeño periodo de tiempo, Prentiss fue el modelo para el rostro navideño de Coca Cola. Sin embargo, falleció inesperadamente. Eso hizo que el propio Sunny –como lo llamaban en su entorno más íntimo- usara su fisonomía para culminar sus trabajos publicitarios.

Sundblom tuvo mucho trabajo en su carrera publicitaria, tanto así que no podía culminarlas a tiempo y necesitaba siempre de una mano para terminarlo. Es así como Gil Elvgren se convirtió en el soporte que ayudaba a conseguirlo a terminar sus trabajos (aparte de que se convirtió en discípulo y protegido del artista). Sundblom dejó grandes obras para la compañía de bebidas gaseosas hasta 1964, que aún perduran en nuestros días.

Su trabajo se encuentra parcialmente divido en el Museo de Arte del Oglethorpe University y en el Mundo Coca Cola en Altanta, Estados Unidos.

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