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Por Ana Romans / Argentina

Desde la práctica del yoga y más allá

Fluir es una palabra fluida, pienso. Ya su sonoridad remite a su significado: se desliza por mi paladar, es fácil, amable, simple. Fluir no requiere esfuerzo, simplemente sucede. En este momento estoy pensando en un río con su caudal, a veces es más débil y otras más torrentoso: siempre fluye.

En este otro momento pienso en el agua, a veces más pura, a veces más turbia: siempre recorre todo el largo del camino que le propone el cauce del río. El agua fluye y copia la superficie que se encuentra a su paso, encuentra siempre por dónde fluir: un agujero, un espacio abierto, una rendija. En caso contrario no fluye: empuja, hace fuerza porque su naturaleza es avanzar. Ese empuje puede ser destructivo si no encuentra una salida a tiempo.

En la práctica de Yoga la fluidez es un principio de suma importancia, también presente en otras disciplinas de origen oriental, como el Tai-chi o el Chi-Kun chinos, entre otras. En la práctica de yoga se pasa de una postura a otra y ese pasaje siempre debe ser “cuidado”, tanto es así que estos pasajes armoniosos son eje en la práctica de estilos como Yoga Vinyasa*, Yoga Flow, Ashtanga Vinyasa Yoga**, por ejemplo. No obstante, este elemento aparece en toda la práctica del yoga: una respiración le sigue a otra, una inhalación da lugar a una expansión en la postura y una exhalación acompaña una flexión.

En el proceso de la respiración, ese fluir del aire hacia adentro y hacia afuera ***, en armonía con el movimiento se habilita la posibilidad de soltar tensión, asir y entender con el cuerpo lo que el ásana tiene para enseñarnos: cómo repartir fuerzas y confiar en nuestros apoyos, cómo volver fácil y bello, lo que parece difícil y engorroso, y un sin fin de posibles de aprendizajes que se despliegan en el camino particular de cada uno en el intento del yoga. Sin dudas, este proceso, se vería reducido sin los pasajes fluidos entre posturas. Con la práctica, notarás que es más fácil fluir, que no hacerlo. Vuelvo a pensar en el río: cuando no te dejas fluir, tu práctica se vuelve pesada, hay que hacer fuerza, y eso te produce un desgaste de energía innecesario, la energía se retiene y se traduce en tensión en tu cuerpo.

Los mismo puede verse en otros aspectos de la vida. El cuerpo es un gran maestro y prestar atención a las respuestas físicas puede ser un gran sistema de orientación en la toma de decisiones saludables, (que son las únicas buenas decisiones), o simplemente puede ser un buen entrenamiento de nuestra escucha interna. Si nos observamos, notaremos que respondemos con gran facilidad, liviandad y fluidez, cuando lo que hacemos está en sintonía con nosotros, y contrariamente nos tensionamos y generamos un sinfín de malestares y tras tiempos cuando se trata de algo que deberíamos dejar ir.

En esta oportunidad te invito a reflexionar sobre la imagen del río, meditar en ella, y observar si te estás permitiendo fluir en todo tu esplendor en tu día a día. Hay piedras en el camino? Qué decisión podes tomar para fluir mejor?

Vinyasana quiere decir asana (postura) enlazada a otra en armonía con la respiración

** Popularizado en el siglo XX por Patabhi Jois quien aprendió de su satgurú Krishnamacharia.

*** Ver artículo “Respirar, la música de cada uno”.

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