Los cambios en la narrativa que nos trajeron a las mujeres como verdaderas protagonistas

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Por Walter Pulero | Argentina

Desde la Biblia hasta Harry Potter la mayoría de los protagonistas encargados de llevar adelante el camino del héroe han sido hombres. El cuento tradicional europeo, del cual se desprenden la mayor cantidad de historias que conocemos, siempre le cedió a la mujer el lugar de villana, objeto o secundario en el protagonismo. Y si viajamos un poco más atrás hacia los inicios de la raza humana, es el varón quien salía a luchar por la comida y desafiar los peligros, mientras ella cuidaba de sus niños. La narrativa heroica es primordialmente masculina. Héroe y no heroína.

Bourdieu explica que “el esfuerzo para liberar a las mujeres de la dominación, o sea, de las estructuras objetivas y asimiladas que se les imponen, no puede avanzar sin un esfuerzo por liberar a los hombres de esas mismas estructuras que hacen que ellos contribuyan a imponerlas”. Es una realidad que en el séptimo arte está en su gran mayoría en manos masculinas.

La representación de la mujer por mucho tiempo funcionó a la par del estereotipo de la malvada y seductora en contraposición a la inocente. Por ejemplo Bette Davis en La loba (The little foxes, 1941) o Kathy Bates en Misery (1990).

Las historias responden a épocas y lugares

Y si bien es verdad que el culebrón fue uno de los primeros cimientos en poner a la mujer como protagonista, recientemente libros y películas le fueron cediendo a ella el rol del ídolo que salvará el mundo. Fue ganando espacio dentro de historias ya no como princesa atrapada en castillos o hechizos, sino como luchadora.

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La heroína trascendió la televisión para enfrentar riesgosos viajes. Hablamos de Mérida en Valiente (Brave, 2012), Katniss Everdeen en la saga Los juegos del hambre (Hunger Games) en libros y luego cine, Furiosa en Mad Max: Furia en el camino (Mad Max: Fury Road, 2015), Rey en Star Wars: El despertar de la fuerza (Star Wars: The Force Awakens, 2015), por citar algunos ejemplos. Y esta semana veremos a Jyn Erso, una testaruda y hábil mujer empeñada en enfrentar al Imperio Galáctico en Rogue One: Una historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story, 2016) y el próximo año seremos testigos del gran paso de Wonder Woman en solitario a la pantalla grande.

Estas nuevas heroínas son incluso diferentes del rol tradicional:

Enfrentan su destino y a severos villanos a fuerza de arco, flecha, espada y sable láser. Y si bien algunas adquieren en cierto sentido cualidades masculinas (como Lisbeth Salander en la serie Millennium de Stieg Larsson), son en su mayoría esas mismas mujeres que nos ofreció por un tiempo la televisión, pero armadas. Son muchas Daenerys Targaryen (Game of Thrones) preparadas para comerse crudo el corazón de un caballo, que decidieron no quedarse en casa lavando platos y salir a la batalla.

El cine y la literatura cada vez con mayor énfasis trazan una forma de plantear el mundo y sus conflictos en los que la mujer es más visible, por el contrario de la visión mayoritariamente masculina y patriarcal que aún predomina en el mundo. Queda abierto el debate si estamos en presencia de una época en la que la cuestión de género es un propósito de importancia política y social o los cambios que se dan en la sociedad se ven condicionados por el nuevo rol de la mujer dentro de la narrativa.

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