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Por María Francia Fernández | Argentina

Quiero compartir con ustedes los pensamientos que utilicé para motivarme y que me sirvieron para sentirme bien -especialmente cuando mis proyectos no se cumplían-, y que en el presente aún los utilizo. Como pareciera que nunca terminaré de zafar de los vaivenes de la vida e imagino que muchos de ustedes tampoco y que necesitarán algo de motivación para sus momentos más difíciles: pues entonces ahí van.

Con el tiempo aprendí que el ser humano difícilmente crece sin dolor, que todos y cada uno de nosotros hemos podido atravesar alguna experiencia desafortunada y ésta sin que nosotros nos hayamos dado cuenta nos hizo crecer, bien sea porque hemos estado fallando o porque las circunstancias no dependían de nosotros

Cuando la suerte nos es esquiva es cuándo debemos seguir adelante. En lo profundo de la oscuridad de nuestras decepciones encontramos un destello, como una luz de alerta que nos dice que tenemos que hacer algo porque el miedo y la derrota nos paralizó, y seguramente, no nos moveremos a menos que las circunstancias nos obliguen a hacerlo.

No hay dolor que no venga acompañado de una buena enseñanza. Todo gran éxito requirió de una digna batalla para que nuestras aspiraciones pudieran concretarse. Las cosas buenas, mal que nos pese, se toman su tiempo en llegar así pues que tendremos que tomar a la paciencia como nuestra aliada transformándonos en personas con actitud positiva. Experimentarás dos tipos de dolor: el que “te duele y paraliza” y el que “te cambia y te pone en acción”.

En lo personal aprendí que todo en la vida es temporal, que cada vez que llueve luego para, que cada vez que te hacen daño siempre sanarás, aunque las marcas de las heridas queden… Ten presente esto porque si no rodarás por la vida sin que puedas enfrentarte con ella, así que ¡entra en acción!

Preocuparse y quejarse no cambiará nada. Si crees en algo, pues entonces debes seguir intentándolo. No permitas que el pasado oscurezca las puertas del presente y deje sin luz el camino hacia el futuro porque el verdadero cambio comienza aprendiendo y agradeciendo lo vivido. Así que pon lo que hay que poner para recorrer el camino que elegiste de lo contrario será mejor ni tener un punto de inicio: lo haces o lo dejas.

Las cicatrices que quedaron de tu pasado simbolizan tu fortaleza. Son como las tiras que lleva un soldado: cuanto más tienes mayor rango ocupas. Una cicatriz es un dolor que ya sanó, si aprendiste de este entonces te traerá a un presente sin miedos, entendiendo que cada lucha fue un paso adelante.

Un objetivo supone perder la estabilidad, la comodidad de tu tiempo, tal vez hasta no comer lo que quieres, ni dormir donde desees, sacrificar tu relación familiar, como la de tus amigos y hasta posiblemente recibir ensañadas burlas, esto te supondrá un montón de tiempo a solas que, bien administrado, te ayudará a planificar grandes cosas si le das el espacio que necesita. Pon determinación para llegar a donde quieres llegar y créeme que valdrá la pena recorrer la ruta hasta el final porque no hay mejor sensación que la de sentirte vivo participando de la lucha en el día a día y ganar cada una las batallas que se te presenten.

La negatividad de otras personas no es tu asunto. Sé positivo. Sonríe hasta cuando otros traten de acabar contigo porque esa será tu primera batalla ganada. Por encima de todo nunca trates de cambiar para impresionar a alguien que se empeña en demostrarte lo poco buena que eres para él. Los cambios que realmente impresionan y deslumbran suceden cuando cambias para ser una mejor persona para contigo mismo. La gente siempre hablará de lo que haces bien y lo que haces mal como así también lo harán sobre los demás, entonces sólo preocúpate por ti antes que comiences a malgastar energía preocupándote por lo que dicen los demás, y como decía aquella vieja frase: “…a las palabras se las lleva el viento”. Pero ahora si las cosas se encuentran bien, entonces… ¡Voilà…! Disfruta de ellas. Zambúllete en el mar de la felicidad y de la buenaventura. Estará quien te haga esbozar una sonrisa, quien te haga sentir bien y entonces todo brillará.

Disfrútalo porque ese equilibrio no durará por siempre, de igual manera si las cosas están mal. La vida para algunos no es fácil, pero eso no quiere decir que debamos mandar a remate nuestras sonrisas.

No tengas miedo de ir por lo que desees todas las veces que sean necesarias. Refuerza tu confianza. Deja de temerle a la incertidumbre porque es excepcionalmente emocionante atravesarla con la confianza en que todo pasará, además sin ella la vida sería aburrida. Vuelve a amar, a vivir, a soñar y no permitas que una dura lección endurezca tu corazón. “Ten Fe”.

Quisiera dejarles grabado a fuego estas palabras: las mejores lecciones de la vida son aprendidas en nuestros peores momentos, y salen de los errores más grandes, y a veces hay que pasar por lo peor para llegar a lo mejor.

No hay que estresarse por lo que no puedes cambiar, vive con sencillez, ama con generosidad, habla siempre con la verdad, trabaja con diligencia, y sigue siendo tú por sobre todas las cosas.

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