La palabra “dieta” suele ser sinónimo de “ensalada”. Y la “ensalada” sinónimo de “dieta”. Sin embargo, ¿es esto así de certero? ¿Son las ensaladas realmente el secreto para una alimentación saludable? Sí y no. 

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Por María Alexander  / Twitter:  @ridyndigital

Como todo en la vida, tiene sus ventajas y desventajas.

En un día laboral uno suele tener poco tiempo para almorzar. Preparar un pollo a la parilla con verduritas asadas, no es una opción. En cambio, las ensaladas suelen ser fáciles de preparar y los beneficios que conlleva el consumo de estas son varios.

En primer lugar, las ensaladas tienen un alto contenido de agua por lo que hidratan y refrescan. A su vez, debido a ese elevado contenido de agua y potasio, pueden colaborar con el cuerpo humano llevando a cabo acciones depurativas, desintoxicantes y diuréticas. En segundo lugar, protegen la piel. Sus vegetales son una gran fuente de vitaminas y es la vitamina A la que renueva la piel y las mucosas. En tercer lugar, mejora la digestión y regula la función intestinal gracias a la fibra de los vegetales. Esto también ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y de diabetes.

Sin embargo, a la hora de comer una ensalada, uno suele agregar aderezos para darle más sabor y completar el plato con algún otro ingrediente como tostadas, palitos, chips, panes, etc. O con jamón, salame, quesos amarillos. Y es aquí donde está el problema y las desventajas. ¿Por qué? Por la enorme cantidad de calorías que tiene cada uno de esos ingredientes extras.

¿Acaso sabían que el aderezo cesar es uno de los aderezos que más calorías tiene? Claro, uno se puede preguntar qué sería entonces de una ensalada cesar sin su aderezo y sin los crutones porque son la fórmula que le dan el sabor que tanto nos gusta. Pero ese aderezo alto en grasa es una bomba de calorías y los crutones, una bomba de aceite.

Otros aderezos altos en calorías son: el aderezo francés (elaborado a base de miel, mostaza y aceite de oliva), el aceite de canola (promueve la absorción de las grasas solubles con carotenoides) y el aderezo mil islas (que tiene como principales condimentos la mayonesa y el kétchup).

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Otro factor fundamental a la hora de comer una rica, fresca y sana ensalada, es su color. “ El color es mi obsesión diaria, la alegría y el tormento”, decía el famoso pintor Claude Monet. Y así debería ser también con las ensaladas ya que el color significa protección. Cuanto más colores tiene la ensalada, más antioxidantes hay y mayor es la protección.

El color de los alimentos, de las frutas y las verduras, es una excelente guía para preparar una saludable ensalada ya que los colores pueden indicarnos qué vitaminas nos aportan. Por ejemplo, las verduras y frutas color verde oscuro, naranja y amarillo suelen ser las que más antioxidantes tienen. Y los alimentos de color rojo como el tomate, la sandía y las ciruelas, contienen licopeno –un pigmento vegetal que es el que aporta el color rojo- y que también los transforma en una fuente de antioxidantes que pueden ayudar a prevenir enfermedades como el cáncer.

El diseñador francés, Philippe Starck, decía:

“los colores hablan de ti”.

Y podríamos agregar y concluir:

“los colores hablan de ti y tu forma de comer”.

 

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