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Por Cecilia Ferrero | Argentina

A veces me pregunto cómo es posible que algunos alimentos tan pequeños sean capaces de encerrar tanto sabor: dulce, amargo y ácido, el dulce de quinotos tiene la capacidad de despertar el sentido del gusto en diferentes direcciones y al mismo tiempo.

Entré a la verdulería y estaban ahí, acomodados en unas bolsitas listas para llevar. Un montón de quinotos de color brillante y perfume intenso bloquearon mi lista mental de compras y me obligaron a imaginar qué hacer con ellos. Dulce, pensé primero, y en seguida se apareció ante mí la imagen de un plato compuesto por dulce de quinotos, queso Brie y nueces. Los compré sin dudar y me puse en marcha.

Existen muchas maneras diferentes de hacer dulce de quinotos, pero la manera que yo utilicé me parece además de sencilla de realizar, fácil de recordar, con lo cual, más allá de tener el disco rígido lleno de otras informaciones, se pude reproducir la receta sin mayores esfuerzos.

En primer lugar, hay que pesar (y anotar) la cantidad total de quinotos que tenemos. Esto nos servirá a la hora de saber la cantidad de azúcar y agua que usaremos para la cocción del dulce.

En segundo lugar, es necesario lavar bien los quinotos, de ser posible pasarles un cepillito, para asegurarnos de sacarles restos de pesticidas y otros químicos ya que vamos a comerlos con la cáscara.

Una vez que están limpios, se ponen en una olla con agua y se dejan en el fuego hasta que hierva por primera vez. Se cuelan y se vuelve a repetir el procedimiento dos veces más, siempre cambiando el agua de cocción.

El motivo por el cual se realizan los tres hervores es porque de este modo conseguimos que la fruta quede más tierna y quitarle un poco de su amargor original.

Este es el momento en el que volvemos al pepelito en el que anotamos el peso total de los quinotos, y ponemos en la cacerola el mismo peso de agua y el mismo peso de azúcar que el peso total de los quinotos crudos. Llevamos la olla al fuego para conseguir un almíbar, y recién ahí incorporamos los quinotos y los dejamos cocinar lentamente a fuego medio hasta que alcance la densidad, color y sabor deseado.

Es necesario revolver cada tanto para que no se pegue el dulce al fondo de la olla. En este caso utilicé los quinotos enteros y sin sacarles las semillas ya que los voy a usar para acompañar queso y se comerán con cuchillo y tenedor.

En caso de querer comerlo como mermelada recomiendo sacarles las semillas y cortarlos en pedacitos antes de cocinarlos con el almíbar.

Envasar el dulce en frascos esterilizados y guardar en lugar fresco, oscuro y seco hasta su utilización. Una vez abierto no se olvide de ser feliz ni de conservar el dulce en la heladera.

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