Image and video hosting by TinyPic

Por Rob Martínez

Una tarde me encontré con un artículo publicado en 1990 por Los Angeles Times donde se transcribía una entrevista que le hacían a García Márquez donde el autor confesaba que siempre buscaba excusas para no sentarse a escribir sus textos, esos que después se convertirían en clásicos de la literatura universal. Márquez contaba que uno de los berrinches más usados era decirse a si mismo que no tenía ropa “decente” para  ponerse, obviamente que entre risas declaraba estar seguro que solo era una excusa tonta para simplemente no sentarse a escribir.

Lo que le pasaba a García Márquez nos ocurre a todos, nos bloqueamos y recurrimos a la justificación más inmediata para postergar nuestro compromiso creativo.

En lo personal, no puedo arrancar el día en mi estudio si las cosas no están en su lugar, limpio, ordenado, despejado, si no es así, me invade la Ansiedad, esa que es tan mortífera para la creatividad como el miedo mismo.

Sin embargo La naturaleza nos dice que parte de ese proceso creativo involucra dosis de ambigüedad y desorden, al menos en mi rutina, lo vivo antes del café cada mañana.

La mejor manera de nublar nuestra mente es dejarnos absorber por la ansiedad, ésta nos ayuda a juzgar las ideas que surgen demasiado pronto y limita el potencial de nuestro trabajo. La clave es aprender a conocernos, eso nos ayuda a darnos cuenta cuando estamos ansiosos e identificar cuál es el detonante. Yo ordeno y siento la calma, la amplitud que me da el espacio bien administrado y le digo adiós a cualquier bloqueo.

Otra de las técnicas que uso cuando me bloqueo con el proyecto en el que estoy trabajando, ya sea escribir un artículo, diseñar, editar alguno de los vídeos para mis clientes, editar un audio o encontrar la entonación adecuada para alguna voz que debo grabar es, dejar todo, busco mi guitarra acústica, le doy play a cualquiera de mis canciones favoritas e intento seguirla. Debo confesar que no se tocar la guitarra como un profesional, de hecho soy principiante desde hace tres años, pero dejarme llevar y redirigir mis pensamientos hacia algo tan liberador como la música, sin duda elimina las telarañas que me nublaban y puedo avanzar.

Los bloqueos son parte de la vida misma, existen situaciones cotidianas alejadas del escenario laboral y académico en las que también se presentan, los invito a reconocerlas y encontrar el analgésico emocional necesario para debilitarlos cada vez que aparezcan.

A menos que no nos sintamos cómodos con nuestro guardaropa, en ese caso, debimos haber escuchado más a García Márquez.

Image and video hosting by TinyPic


  Image and video hosting by TinyPic

Déjanos tu comentario

Suscríbete a nuestro Boletín.

Recibirás más artículos como este.