Una palabra describe lo que los estadounidenses quieren en su dieta en estos días: Conveniencia.
Así que llenar el supermercado con alimentos compactos de ‘energía-to-go’ para luchar contra la fatiga, estimular el crecimiento del músculo o perder peso, es garantía de que volará de los estantes.

Es por eso que las ventas de las barras de energía han tenido un crecimiento en la última década, de más de $700 millones de dólares, según una investigación del Dietitian’s Edge. Eliminado los envoltorios llamativos, a menudo te quedas con una dosis fuerte (y cara) de azúcar, aceite y una masa de vitaminas y minerales agregados. Con poca investigación para respaldar las afirmaciones de su publicidad, muchos no son nada más que proteína dulce disfrazada. Así que ¿realmente necesitas esto? Eat This, Not That hizo una investigación de algunas de las barras más famosas y con mayor publicidad para encontrar una respuesta.

1.

Pueda que no tengan tanta proteína como tú crees: No encontrarás una porción personal adecuada de carne en una barra. “Proteínas Naturales” a menudo, se refiere a un código de la soya, que la investigación demuestra puede causar ginecomastia, el agrandamiento anormal de las glándulas mamarias en los hombres. Cuando consumes proteína de soya, realmente estás coqueteándole a la parte de Mr. Hyde de dos compuestos orgánicos: genisteína y daidzeína. Ambos actúan tan parecido a los estrógenos que se conocen como fitoestrógenos (planta de estrógeno producido). Comer mucho de estas cosas, es abrir la posibilidad a un caos hormonal.

2.

Vienen a menudo aglutinadas con azúcar: Muchas barras supuestamente sanas, contienen jarabe de maíz de alta fructosa, que rápidamente eleva el azúcar en la sangre y anula cualquiera de los posibles potenciales beneficios de ingredientes saludables como la avena. Por ejemplo, en las barras Health Valley Low Fat Chocolate Chip Granola Bars, su ingrediente principal es el jarabe de arroz integral, un eufemismo para el azúcar. Es mejor merendar un anticuado snack de buen queso y galletas para recibir azúcar y calorías de proteína y fibra. Si estás atado a la conveniencia de una barra, busca etiquetas con no más de cinco ingredientes. “Cuanto mayor sea la lista y más impronunciables los ingredientes, más lejos estará de ser verdadera comida,” dice Jonny Bowden, Ph.D., CNS Board Certified Nutrition Specialist.

3.

No aumentan la energía: Las empresas de alimentos con tal de hacer dinero capitalizan el doble sentido de la palabra ‘energía’. La mayoría de los consumidores esperan que una ‘barra de energía’ los haga sentirse energéticos o les permita llevar a cabo repeticiones extra en el gimnasio. Pero para los nutriólogos, ‘energía’ simplemente significa calorías. “Aumentar la energía es una afirmación totalmente falsa”, dice Bowden. “Es un abuso de la palabra energía”. A menos de que estés recuperándote de un entrenamiento agotador o de correr un maratón, opta por bocadillos nutritivos.

4.

Están saturados de sustitutos de azúcar: Barras reducidas en azúcar y sin azúcar atraen a los consumidores carbo-conscientes porque tienen poco impacto en el azúcar de la sangre, pero se paga un precio. Alcoholes de azúcar como malitol y sorbitol pueden provocar efectos secundarios incómodos como gases, distensión abdominal y diarrea cuando se toma en grandes dosis, como la que se come en una barra de energía.

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