Relaciones, Género

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Por Rob Martínez / Argentina.

Estos meses he reflexionado sobre los entornos que rodean nuestra vida: familia, trabajo, amigos y pareja y en específico las guerras que nos armamos en cada escenario que los ocupa. Creo que deberíamos estar claros que a veces nos desviamos del rumbo anhelado, y esto pasa porque perdemos el foco de lo que de verdad deseamos obtener. Ocupamos tanto tiempo luchando y creando una barrera tras otra que obstaculizan el recorrido diario de nuestras acciones y por eso me pregunto: ¿Debemos seguir luchando o es mejor rendirse?

Para la mayoría cuando decidimos parar significa rendirse, haciendo referencia a que esto no es más que un acumulado de fracasos, mientras que para otros tomar la decisión de rendirse es la opción más inteligente y en su defecto, lógica. Las personas que se sumergen en infelicidad general, relaciones que rozan el abuso y se aferran a proyectos que son eternamente inconclusos, sienten la ansiedad de insistir, aún en su inconformidad, posiblemente en la queja, en la desolación o en el canal del resentimiento. Es que caemos en el error de creer que eso hará que se ejecuten cambios, pero en el desarrollo lo único que trae es más inconformidad, miseria y descontento.

Seguro pueden sentirse identificados con estas palabras y es que, todos hemos estado en esa situación. Si lo piensas bien, tu mente traerá algún recuerdo en el que lo viviste. Hablando con un amigo psicólogo, juntos llegamos a la conclusión que la opción ideal para romper ese iceberg es “rendirse”, con la bondadosa actitud de quien sabe que ya no puede seguir por el mismo camino,que debe encontrar otro, otro mejor.

Cuando puedes decidir decir: “hasta aquí”, pones fecha de vencimiento a la infelicidad y abres posibilidades enormes para un nuevo modo de vida.

Recuerda que cuando en lo que insistimos no avanza o no quiere avanzar, ya hemos hecho nuestro trabajo, acto seguido nos centramos en definir cual era el real motivo de esa aspiración y replantearnos nuevas posibilidades. Mira que la vida es como un saco con arroz, ¿Cuántos granos de oportunidades se encuentran dentro? Tómalas todas.

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